En llamada con Trump Putin cede poco sobre Ucrania

La guerra en Ucrania continúa siendo un punto álgido en la geopolítica global, y las recientes conversaciones entre el Presidente Putin y el Presidente Trump han generado un nuevo análisis sobre las posibles vías de resolución del conflicto. La postura rusa, según lo revelado por el Kremlin, parece mantener sus objetivos máximos, sin ceder terreno en aspectos considerados cruciales para sus intereses.

Según la investigación publicada por The New York Times, la conversación telefónica entre los mandatarios ruso y estadounidense del martes pasado deja entrever una falta de repliegue por parte de Putin en sus ambiciones territoriales y estratégicas en Ucrania.

El Kremlin presentó los acuerdos alcanzados, como la pausa de 30 días en los ataques a la infraestructura energética y el intercambio de prisioneros, como concesiones hacia Trump. Sin embargo, estos puntos han sido perseguidos por Moscú con anterioridad y se consideran beneficiosos para sus propios intereses. Cabe recordar que, desde el inicio del conflicto, las infraestructuras energéticas han sido un objetivo estratégico clave para ambas partes, lo que ha afectado el suministro y la estabilidad económica en la región.

En cuanto al intercambio de prisioneros, Rusia lo ha considerado una prioridad para el retorno de sus soldados. La situación en el Mar Negro, vital para el comercio ruso, también fue un tema central. Para poner en contexto, el Mar Negro es una ruta de exportación fundamental para el grano y otros productos básicos rusos, por lo que la estabilidad en esta zona es crucial para la economía del país.

La aparente falta de concesiones sustanciales por parte de Rusia ha provocado inquietud entre los aliados de Ucrania. Existe la preocupación de que Putin esté ganando tiempo, aferrándose a sus demandas mientras espera un deterioro mayor en la relación entre Washington y Kyiv, o incluso un colapso de las fuerzas ucranianas en el frente. La ayuda occidental a Ucrania ha sido objeto de debate político en Estados Unidos, lo que añade incertidumbre sobre el futuro apoyo financiero y militar.

Las demandas de Putin a Ucrania, según el Kremlin, permanecen inalteradas. Reafirmó la necesidad de un cese al fuego integral de 30 días, una condición que, según se sabe, es inaceptable para Ucrania, argumentando que los ucranianos han violado acuerdos previos. Además, acusó a Ucrania de “crímenes terroristas bárbaros” en la región de Kursk, una zona fronteriza rusa que ha sido escenario de incidentes transfronterizos en el pasado.

En este contexto, es importante destacar que las negociaciones entre Rusia y Ucrania, mediadas por Turquía y otros países, han tenido avances limitados desde el inicio del conflicto. Las diferencias irreconciliables en cuanto al estatus de los territorios ocupados y las garantías de seguridad para Ucrania siguen siendo los principales obstáculos para un acuerdo de paz duradero.