El juicio antimonopolio contra Meta, antes Facebook, ha tomado un giro inesperado con el testimonio de Kevin Systrom, cofundador de Instagram. La adquisición de la popular aplicación de fotografía por parte del gigante tecnológico en 2012 ha sido objeto de escrutinio, y las declaraciones de Systrom apuntan a una estrategia deliberada de Meta para frenar el crecimiento de Instagram.
Según la investigación publicada por The New York Times, el testimonio de Systrom, que se extendió por más de seis horas, se presenta como uno de los argumentos más sólidos para el caso del gobierno, que acusa a Meta de emplear una táctica de “comprar o enterrar” para consolidar ilegalmente su dominio en el mercado de las redes sociales, sofocando a sus competidores.
Systrom, quien se benefició económicamente de la venta de su empresa a Mark Zuckerberg, contradijo directamente la defensa de Meta durante su comparecencia ante el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia. Zuckerberg había declarado la semana pasada que Meta invirtió fuertemente en Instagram tras su adquisición, utilizando sus amplios recursos financieros para impulsar su desarrollo. Sin embargo, Systrom argumentó que la realidad fue muy diferente.
De hecho, Systrom relató que su decisión de abandonar Meta en 2018 se debió precisamente a la falta de inversión por parte de Zuckerberg en Instagram. Para ese entonces, Instagram había alcanzado la impresionante cifra de mil millones de usuarios, lo que representaba aproximadamente el 40% del tamaño de Facebook. A pesar de este notable crecimiento, Instagram contaba con tan solo 1.000 empleados, en comparación con los 35.000 que tenía Facebook en ese momento.
Esta disparidad en recursos, según Systrom, era injustificada. “Éramos, con diferencia, el equipo de más rápido crecimiento”, afirmó. “Generábamos la mayor cantidad de ingresos y, en relación con lo que deberíamos haber sido en ese momento, sentí que deberíamos haber sido mucho más grandes”.
Este juicio se produce en un contexto de creciente preocupación por el poder de mercado de las grandes tecnológicas. La Comisión Federal de Comercio (FTC) ya había presentado una demanda contra Meta en 2020, alegando prácticas anticompetitivas. El caso se centra en la adquisición de Instagram y WhatsApp, argumentando que Meta eliminó así a potenciales rivales y consolidó su posición dominante.




