Ayer fue el Día Mundial del Medio Ambiente instituido por las Naciones Unidas para crear conciencia sobre la importancia del medio ambiente y su conservación para la supervivencia de la especie humana. El fútbol no puede sustraerse a este acontecimiento, porque si bien aporta beneficios sociales y económicos directa e indirectamente, es indiscutible que también afecta al medio ambiente.
La actividad humana está modificando el clima de la Tierra, por lo que debemos reducir las emisiones que se introducen en la atmósfera. En este sentido, la FIFA ha tomado medidas para medir, reducir y compensar las emisiones relacionadas con el Mundial Rusia 2018.
El clima de la Tierra está cambiando debido a la actividad humana, este cambio produce fenómenos meteorológicos extremos, sequías, inundaciones y elevación del nivel del mar. ¿Qué es lo que causa todo esto? Los gases de efecto invernadero, sobre todo el CO2 de la quema de combustibles fósiles, que se están acumulando en la atmósfera, lo que hace que cada vez se quede atrapado más calor. Y para minimizar el efecto que eso tiene sobre el cambio climático debemos reducir nuestras emisiones a la atmósfera.
Un informe ordenado por la FIFA sobre las emisiones relacionadas con el Mundial y gases de efecto invernadero indica que, según las previsiones, el torneo puede generar más de 2,1 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (tCO2e). Los viajes a Rusia desde otros países y los desplazamientos entre las propias sedes representan el mayor porcentaje de esas emisiones, hasta un 74,7%.
La FIFA y el COL compensarán mediante proyectos de bajas emisiones de carbono verificadas en Rusia y proyectos respaldados por las Naciones Unidas en otros países.




