La **sucesión papal** ha capturado la atención global, especialmente tras el fallecimiento de un pontífice, un momento que sumerge a la Iglesia Católica en un período de introspección y renovación. En este contexto, el cónclave emerge como un proceso central, marcado por la tradición y el secreto, donde cardenales de todo el mundo se reúnen para elegir al próximo líder de la Iglesia, que cuenta con más de mil millones de fieles.
Según el reportaje de The New York Times, la primera votación del cónclave en el Vaticano no logró elegir a un nuevo Papa, lo que obliga a los cardenales a continuar las deliberaciones y votaciones en los días subsiguientes.
El cónclave, compuesto por 133 cardenales, requiere una mayoría de dos tercios para la elección papal. Después de una misa matutina, los cardenales se dirigieron en procesión solemne hacia la Capilla Sixtina, un lugar emblemático adornado con frescos renacentistas. Allí, se comprometieron bajo juramento de secreto a mantener la confidencialidad de sus deliberaciones hasta que se alcance un consenso sobre el nuevo líder.
La fumata negra, señal de que no se ha llegado a un acuerdo, surgió de la chimenea sobre la Capilla Sixtina, indicando que la primera votación no había sido concluyente. Los cardenales se retiraron a sus aposentos en el Vaticano para descansar y reflexionar, preparándose para reanudar las votaciones al día siguiente. El hermetismo del cónclave, sin acceso a teléfonos ni internet, garantiza que las decisiones se tomen en un ambiente de reflexión y privacidad.
Este cónclave, el primero en más de una década, ocurre en un momento crítico para la Iglesia, que enfrenta desafíos como la necesidad de definir su dirección futura, administrar sus finanzas y abordar las secuelas de escándalos de abusos sexuales. La figura del Papa Francisco, con su enfoque en la inclusión y el cambio, ha generado divisiones dentro de la Iglesia, con facciones progresistas y conservadoras defendiendo visiones opuestas.
El proceso de votación continuará con cuatro rondas diarias hasta que un candidato obtenga la mayoría necesaria. Las boletas se queman después de cada dos rondas, y el humo que emana de la chimenea comunica al mundo exterior el resultado de las votaciones. Los cardenales se tomarán un día de descanso para la oración si no se ha elegido un Papa para el sábado por la tarde. Se estima que las votaciones se reanudarán el jueves alrededor de las 10:30 a.m. hora local.
La elección del próximo Papa se presenta como un referéndum sobre el legado de Francisco, donde los cardenales deberán decidir si desean continuar su camino de apertura e inclusión o adoptar un rumbo diferente. La incertidumbre rodea la elección, con posibles sucesores como el Cardenal Pietro Parolin de Italia y el Cardenal Luis Antonio Tagle de Filipinas, considerados figuras influyentes en la contienda.




