Secuestro con final trágico
El empresario moqueguano César Ortiz Alponte, reportado como desaparecido desde el 2 de septiembre, fue encontrado sin vida tras una intensa labor de investigación policial. El cuerpo, descuartizado y enterrado, fue hallado en la jurisdicción de La Aguaytía, distrito de Huipoca, región Ucayali.
Según la investigación, Ortiz fue víctima de un secuestro mientras se hospedaba en el hotel Internacional de Tingo María, donde acudía de manera frecuente durante sus viajes de negocios. El empresario había llegado a la ciudad con el propósito de invertir en la producción de cacao y plátanos.
Recepcionistas bajo sospecha
Durante el operativo, la policía detuvo a Enma López Muñoz y Thalia Ramos Romayna, recepcionistas del hotel donde se alojaba la víctima. Se presume que ambas habrían tenido participación directa en el secuestro.
De acuerdo con la declaración de Enma López, ella fue quien citó al empresario al sector conocido como Afilador, donde fue interceptado. Bajo presión, sindicó a Thalia Ramos y a su pareja, Juan Roger Deza Espinoza, como cómplices del plan criminal.
El hallazgo del cuerpo
Gracias a la información obtenida durante los interrogatorios, agentes del Departamento de Investigación Criminal de Leoncio Prado y representantes del Ministerio Público lograron ubicar el lugar donde Ortiz Alponte había permanecido en cautiverio y, posteriormente, donde fue enterrado.
Los restos fueron encontrados en una parcela del caserío Santa Rosa, jurisdicción de Aguaytía. La investigación reveló que, al no obtener respuesta a las exigencias de rescate, los secuestradores optaron por asesinarlo y ocultar el cuerpo para evitar ser descubiertos.
Investigación en curso
La policía ha identificado hasta el momento a cuatro personas presuntamente involucradas en este caso, considerado uno de los más violentos registrados en la zona en los últimos años. Los detenidos fueron puestos a disposición del Ministerio Público, que evalúa los cargos por secuestro agravado y homicidio calificado.
El crimen ha generado consternación tanto en Tingo María como en Moquegua, ciudad de origen del empresario, y ha reavivado el debate sobre la inseguridad en la selva central y el crecimiento del secuestro como modalidad delictiva.




