Tesla Caida En Acciones
Tesla Caida En Acciones

Elon Musk retoma el control de su imperio tecnológico en medio de dudas sobre su dedicación

La reciente transición de Elon Musk desde su papel en la administración Trump hacia una mayor implicación en sus empresas, especialmente SpaceX y Tesla, marca un punto de inflexión en su trayectoria empresarial. Esta reorientación surge tras un periodo de intensa actividad política y gubernamental, durante el cual Musk se involucró en iniciativas como el desmantelamiento de partes del gobierno federal, lo que generó interrogantes sobre su liderazgo en sus múltiples empresas tecnológicas. La transición de Musk refleja un intento de retomar el control operativo de sus compañías, después de meses dedicados a la política y la administración pública.

Según la investigación publicada por The New York Times, Musk ha retomado un perfil más enfocado en sus empresas, tras un periodo de intensa actividad en Washington D.C. y su papel como “amigo” del expresidente Trump.

El regreso de Musk a sus empresas se produce en un momento crítico. Tesla, en particular, enfrenta desafíos significativos, incluyendo una caída en el precio de sus acciones de aproximadamente un 14% este año, lo que representa una pérdida de alrededor de $180 mil millones en su valor de mercado. Este declive coincide con protestas en los concesionarios de Tesla y una disminución en las ventas y ganancias. La situación se agrava con la propuesta de recortes en los subsidios y políticas que promueven los vehículos eléctricos, contemplados en el proyecto de presupuesto republicano que se encuentra actualmente en el Senado.

Si bien algunas empresas de Musk se han beneficiado de su cercanía a la Casa Blanca, con el expresidente Trump promocionando vehículos Tesla y SpaceX obteniendo contratos gubernamentales para Starlink, su servicio de internet satelital, la prolongada presencia de Musk en Washington ha suscitado dudas sobre su compromiso con sus empresas. De hecho, exempleados de SpaceX han expresado su preocupación por su ausencia y el impacto que esta ha tenido en la moral del equipo.

La implicación de Musk en la política tuvo un impacto directo en la percepción pública de Tesla. Matthew LaBrot, exempleado de ventas de Tesla, afirma que se volvió más difícil vender los coches debido a las posturas políticas de Musk, lo que afectó las ventas y la dinámica laboral. Esta percepción negativa, combinada con los aranceles impuestos a los componentes importados, generó una presión adicional sobre las finanzas de la compañía, que además enfrenta una competencia cada vez mayor por parte de fabricantes de automóviles eléctricos chinos como BYD.

En medio de este panorama, Tesla busca diversificarse hacia la inteligencia artificial y la robótica. Musk ha anunciado el lanzamiento de un servicio de transporte autónomo en Austin, Texas, y la producción de un vehículo de menor costo. Paralelamente, Musk ha mantenido su interés en xAI, su empresa de inteligencia artificial, y ha continuado su litigio con Sam Altman, director de OpenAI, consolidando así su presencia en el sector tecnológico más allá de la fabricación de vehículos eléctricos.

A pesar de su regreso a las operaciones diarias de sus empresas, Musk ha indicado que seguirá siendo “amigo y asesor” del expresidente Trump y visitará Washington. Esta ambigüedad en su dedicación genera incertidumbre sobre el equilibrio entre sus responsabilidades empresariales y su participación en la política, lo que podría tener implicaciones a largo plazo para el futuro de sus compañías.