La reestructuración corporativa dentro del imperio empresarial de Elon Musk continúa sorprendiendo. En un movimiento que ha captado la atención de analistas y observadores del sector tecnológico, Musk anunció la venta de X, su red social, a xAI, su startup centrada en inteligencia artificial. Esta operación, según el anuncio del propio Musk, consolida aún más la visión del magnate de integrar sus diversas empresas bajo un mismo paraguas estratégico.
Según la investigación publicada por The New York Times, este acuerdo accionario valora xAI en unos impresionantes 80.000 millones de dólares, mientras que X se sitúa en 33.000 millones de dólares. Esta valoración de X representa una disminución respecto a los 44.000 millones que Musk pagó por la compañía en 2022, aunque supera la valoración más reciente de 12.000 millones asignada por algunos de sus inversores.
La transacción, formalizada este viernes, no es la primera vez que Musk recurre a este tipo de maniobras financieras dentro de su conglomerado. Se recuerda su adquisición de SolarCity por parte de Tesla en 2016, una operación que también generó controversia en su momento. Ambos movimientos resaltan su predisposición a fusionar compañías con trayectorias divergentes, optimizando así el potencial de crecimiento y la sinergia entre sus distintos emprendimientos.
Es importante destacar la íntima relación que ya existía entre X y xAI. La inteligencia artificial Grok, desarrollada por xAI, se alimenta de los datos generados por los usuarios de X y está disponible en la plataforma social. Además, directivos de X ya habían comunicado a los inversores que parte de los ingresos de la red social provienen de xAI, evidenciando una interdependencia que ahora se formaliza.
Musk justifica esta integración argumentando que “los futuros de xAI y X están entrelazados”, y que la combinación de datos, modelos, capacidad de cálculo, distribución y talento permitirá ofrecer “experiencias más inteligentes y significativas a miles de millones de personas”. La promesa subyacente es la búsqueda de la verdad y el avance del conocimiento, pilares fundamentales de la misión de ambas empresas.
No obstante, la opacidad que rodea a las empresas privadas de Musk, como SpaceX, The Boring Company y Neuralink, contrasta con la transparencia exigida a Tesla, una empresa cotizada. Esta falta de información detallada sobre las finanzas y operaciones de xAI y X genera interrogantes sobre el impacto real de esta fusión y su sostenibilidad a largo plazo. El futuro dirá si esta audaz jugada estratégica consolida el imperio Musk o añade más incertidumbre a su ya complejo entramado empresarial.



