En un debate que podría definir el futuro de la fuerza laboral mundial, Elon Musk, visionario líder de Tesla y SpaceX, ha proyectado un horizonte donde la inteligencia artificial (IA) podrá asumir todas las funciones laborales humanas. Durante un intercambio con el primer ministro británico, Rishi Sunak, en Lancaster House, Londres, Musk calificó a la IA como la “fuerza más disruptiva de la historia”, pronosticando un escenario en el que “ningún empleo será necesario”.
La conversación, que formó parte de una serie de eventos en torno a una cumbre de IA en Bletchley Park, tocó la fibra de uno de los temas más polémicos de la actualidad: la intersección entre la tecnología y el empleo humano. Musk, conocido por sus predicciones audaces, sugirió que la humanidad podría enfrentarse al dilema existencial de encontrar propósito más allá del trabajo, ante una inteligencia artificial superdotada capaz de satisfacer cualquier demanda.
Este diálogo se produjo en la estela de un comunicado global sobre la IA, fruto de la cumbre, donde líderes de todo el mundo, incluyendo adversarios tradicionales como Estados Unidos y China, acordaron abordar de manera conjunta los desafíos que plantea la IA, desde su desarrollo hasta su regulación, reportó la BBC.
Musk no solo habló de los peligros, sino también del potencial de la IA para revolucionar la educación, refiriéndose a ella como un posible tutor ideal. Por su parte, Sunak mostró interés en fomentar la inversión en tecnología en el Reino Unido. No obstante, el tono de la reunión fue de cautela ante un futuro donde los trabajos tradicionales podrían estar en peligro.
A pesar de las sonrisas que provocaron algunas de las afirmaciones de Musk entre los asistentes, el empresario subrayó la seriedad de sus advertencias, comparando los riesgos de la IA con los de las armas nucleares, una postura que ha mantenido en diversas plataformas y declaraciones.
El encuentro, deliberadamente alejado de las cámaras de televisión, evidenció la creciente preocupación sobre cómo las naciones y las corporaciones deberán adaptarse a una realidad cada vez más influenciada por avances tecnológicos que desafían nuestra concepción tradicional del trabajo y la existencia.




