El mundo del tenis femenino se ha visto sacudido por un caso que plantea serias interrogantes sobre la dinámica entre entrenadores y jugadoras, así como los límites del poder y la influencia en el deporte profesional. La suspensión de Stefano Vukov, ex entrenador de Elena Rybakina, por parte de la WTA (Asociación de Tenis Femenino) ha desatado una ola de debates sobre el abuso de autoridad y la conducta inapropiada en el ámbito deportivo. Este caso pone de relieve la vulnerabilidad de los atletas y la necesidad de establecer mecanismos de protección más efectivos. La WTA, como organismo rector, ha tomado medidas, pero la controversia persiste, especialmente debido a la defensa pública que Rybakina ha hecho de su ex entrenador y a la naturaleza compleja de su relación. Recordemos que la WTA actualizó sus reglas de salvaguarda en diciembre del año anterior, buscando precisamente proteger a las jugadoras de situaciones de abuso.
Palabra clave principal: Suspensión
Según el reportaje de *The Athletic*, la investigación que llevó a la sanción contra Vukov reveló un patrón de comportamiento que comprometía el bienestar emocional y psicológico de la jugadora kazaja.
La historia se remonta a agosto del año pasado, durante los días previos al U.S. Open, cuando, tras ser despedido como entrenador, Vukov intentó persuadir a Rybakina para que lo readmitiera en su equipo. A pesar de las indicaciones claras de los representantes de la jugadora para que cesara en sus intentos, Vukov persistió, llegando a acosar a Rybakina con más de cien llamadas y numerosos mensajes de texto, según fuentes cercanas a la tenista. La persistencia de Vukov generó tal preocupación entre el círculo cercano de Rybakina que varios miembros de su equipo informaron a la WTA sobre sus temores por la seguridad de la campeona de Wimbledon 2022. Este incidente desató una investigación independiente por parte del organismo rector del tenis femenino.
Los hallazgos de la investigación, resumidos en un documento confidencial de tres páginas, revelaron que Vukov había incurrido en abuso de autoridad, maltrato verbal y psicológico, y explotación de su relación con la jugadora para beneficio personal. “…según la investigación publicada por *The Athletic*,” Portia Archer, CEO de la WTA, detalló que Vukov había ridiculizado y humillado a Rybakina durante los entrenamientos, utilizando insultos y comentarios despectivos sobre su origen ruso. Este maltrato, según la investigación, se manifestó en problemas de salud física para Rybakina, quien tuvo que retirarse de varios torneos. Es importante recordar que el tenis, siendo un deporte de alto rendimiento, exige una gran fortaleza mental, y el comportamiento de un entrenador puede tener un impacto significativo en el desempeño de un jugador.
A pesar de la prohibición de contacto impuesta por la WTA, Rybakina y Vukov retomaron su relación, y la jugadora ha defendido públicamente el trato que recibió de su ex entrenador. Más aún, Rybakina reconoció que su relación con Vukov había evolucionado a un plano romántico. La investigación de la WTA también tuvo en cuenta este cambio en la dinámica de su relación, señalando que existían indicios de que habían compartido habitación de hotel durante el Abierto de Australia. La WTA incluso llegó a calificar la relación como “tóxica”.
La controversia se complica aún más con la intervención de Goran Ivanisevic, otro ex campeón de Wimbledon, quien fue contratado como entrenador de Rybakina, pero la relación fue efímera. Ivanisevic renunció al cargo, alegando diferencias irreconciliables con la jugadora, y Vukov regresó al equipo. Según fuentes cercanas al equipo, Ivanisevic se sintió marginado desde el principio, ya que Rybakina seguía consultando a Vukov sobre su juego. Cabe destacar que en el tenis de élite, es común que los jugadores tengan un equipo de apoyo compuesto por entrenadores, preparadores físicos y psicólogos deportivos, y la comunicación y la confianza entre todos los miembros son fundamentales para el éxito.
La WTA, por su parte, se ha limitado a emitir comunicados oficiales reafirmando su compromiso con la seguridad y el bienestar de las jugadoras, pero sin ofrecer detalles específicos sobre la investigación. Este silencio ha generado críticas por parte de algunos observadores, quienes consideran que la falta de transparencia socava la credibilidad de la organización. Resulta llamativo que, a pesar de las denuncias y la suspensión, Vukov siga vinculado a Rybakina, aunque en un rol no oficial. La suspensión de Vukov le impide entrenar a Rybakina en torneos oficiales de la WTA, pero no le impide trabajar con ella fuera de las competiciones.




