En estos días hemos escuchado opiniones sumamente variadas con respecto a si el Estado debería o no quitar la prohibición del uso obligatorio de mascarillas en ambientes públicos.
Muchos esperan la medida con gran entusiasmo, es más, para un gran sector de la población, la pandemia ya terminó y continúan con sus vidas normalmente. Por lo tanto, desea no seguir usando mascarillas en todo ambiente público.
Siempre lo hemos dicho desde esta columna, que al analizar constantemente las situaciones de otros países con respecto a la pandemia, podemos hallar patrones bastante evidentes que se podrían repetir en el Perú. Por lo general eso así ha sucedido.
Nos referimos a las diferentes olas de la COVID que han surgido algunos meses después de haber ocurrido en Asia y Europa, pues los países de América del Sur siempre han tenido un efecto tardío en esta pandemia.
Al fin y al cabo, si el Gobierno decide que los ciudadanos dejen de utilizar mascarillas, es porque existe algún sustento científico de que estas ya no son necesarias.
Sin embargo, ese sustento hasta el momento no existe. Todo lo contrario, los cubrebocas han demostrado ser demasiado eficientes al momento de evitar el contagio del SAR-COV-2.
Por ejemplo, para garantizar que las personas vulnerables puedan viajar con seguridad, se sigue recomendando a todos que lleven una mascarilla en los medios de transporte público.
Llevar una mascarilla médica ayuda a protegerlo a usted y a las personas que le rodean. Si los demás llevan una mascarilla, también le están protegiendo a usted.
Por otro lado, vemos también, que muchos ciudadanos están tomando la decisión de ya no usar mascarillas, o mejor dicho, que es la reacción irresponsable de la gente que se encuentra cansada de estar tomando medidas preventivas por más de dos años que viene durando esta pandemia.
Obviamente, esto es responsabilidad de cada uno, sin embargo, si ellos terminan contagiándose, y posteriormente, infectando a otras personas, esto debería de acarrear cierta precaución en los demás.
Se trata de cuidar nuestras vidas, debemos de ser responsables con nuestros seres queridos, con nuestros padres, con nuestros hijos e incluso con nuestros nietos.
Aún ahora, cuando los niños están volviendo a los colegios. Es cuando más debemos de utilizar los cubrebocas para proteger a estos millones de niños, ávidos de aprender, ávidos de conocer nuevos temas nuevos valores.
Importante tener en cuenta, que La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado que las mascarillas no son perjudiciales. Tampoco provocan falta de oxígeno ni intoxicación por dióxido de carbono, tal como se viralizó en redes sociales. El oxígeno y el dióxido de carbono simplemente pueden pasar a través de la mascarilla.
Asimismo, después de casi dos años de experiencia tratando con el coronavirus, hemos aprendido lo difícil que es hacer frente a las medidas que nos restringen en nuestra vida diaria. Y con la relajación de las medidas. Así que tenemos que mantenernos alerta y ayudarnos mutuamente para evitar contagiar a los demás.




