Ayer al promediar el mediodía en el cementerio de Las Pampas, en el distrito de Conchamarca, provincia de Ambo, recibieron cristiana sepultura los restos del Dr. Virgilio López Calderón, fallecido el último sábado en la ciudad de Lima.
En medio del dolor y consternación por su sorpresiva partida, en un día lluvioso, al compás de las mejores producciones musicales huanuqueñas y luego que distinguidas personalidades pronunciaran palabras de homenaje y afecto póstumo, fue inhumado el cadáver del hombre identificado con su tierra, quien simbolizó el amor eterno a su pueblo y a sus costumbres, y al médico que atendió al pobre o al rico con el gran valor humano que le caracterizó.
En el último día en que se contó con los restos del Dr. Virgilio López Calderón, la jornada se inició muy temprano con el sentido y merecido homenaje del alcalde y cuerpo de regidores que llegaron al velatorio instalado en el local del ex cine Central, donde recordaron su aporte a la cultura y el desarrollo de Huánuco.
Culminada la ceremonia, el cortejo fúnebre se dirigió a su consultorio, a pocos metros de donde se realizó el velorio, para su despedida.
Posteriormente, a las 9:00 de la mañana, el cortejo fúnebre se trasladó a la iglesia San Francisco, donde el obispo de la Diócesis de Huánuco, monseñor Nery Menor Vargas, ofició la misa de cuerpo presente en la que recordó algunos pasajes de su vida cristiana y de su amor por su tierra, que le caracterizó durante su existencia.
A las 10.30 de la mañana fue llevado hasta la puerta de su querida y entrañable Gran Unidad Escolar Leoncio Prado, donde exdirectores, plana jerárquica y docentes le rindieron un simbólico y merecido homenaje de despedida.
Finalmente, el cortejo partió hacia el cementerio de Las Pampas, a su última morada, donde el padre Oswaldo Rodríguez celebró otra misa de cuerpo presente y recordó a su querido amigo que parte al más allá dejando a los huanuqueños consternados, pero una herencia cultural de huanuqueñidad que se debe cautelar para las nuevas generaciones.




