El turismo en Huánuco, una región rica en historia, vestigios y belleza natural, parece ser solo un nombre vacío. Desde las primeras aulas en la ciudad de La Bella Primavera, la educación no incluye un enfoque en la promoción del turismo local. Muchos alumnos desconocen la existencia de Kotosh, uno de los sitios arqueológicos más importantes, y mucho menos de otros tesoros escondidos en las provincias alejadas.
La Dirección de Turismo, que debería ser el motor de esta industria, es prácticamente invisible. No se conoce de ninguna actividad significativa ni de un inventario turístico que debería estar disponible para atraer visitantes y educar a los propios estudiantes. La falta de conciencia turística es evidente. Huánuco posee importantes restos arqueológicos en todas sus provincias, asimismo, paisajes impresionantes, desde campiñas y cumbres elevadas hasta lagunas y cascadas inigualables. Sin embargo, estos atractivos necesitan ser mostrados y ofrecidos al mundo, y esa es la labor de la Dirección de Turismo.
Lamentablemente, esta dirección está en manos de una persona que no parece tener claro su rol. Es cierto que la falta de recursos económicos y el escaso apoyo del gerente de asuntos sociales y del gobierno regional complican la situación.
El turismo es una industria sin chimeneas, no contamina y genera ingresos. Los recreos y restaurantes en el camino a las ruinas podrían prosperar si se promoviera adecuadamente la belleza de estos restos arqueológicos de más de 5000 años, descubiertos por investigadores japoneses. Recordemos el trabajo de Ernesto Armas, quien disecó aves y animales para exhibirlos en el museo de la Gran Unidad Escolar Leoncio Prado. ¿Dónde están ahora esas muestras de cerámica, animales disecados y fotografías? La desatención de los directores de este colegio ha llevado al olvido de nuestro patrimonio.
Hablar de turismo también implica la necesidad de organizar en las universidades una escuela que promueva estas bellezas, formando profesionales que se conviertan en empresarios y guías turísticos. Huánuco tiene numerosas provincias con restos arqueológicos abandonados y poco cuidados. Las autoridades locales tampoco han mostrado interés en difundir estos tesoros escondidos en las cordilleras y cerros escarpados.
Es cierto que la crisis económica, política y social actual dificulta estos esfuerzos, pero no debemos perder la fe ni la esperanza. Es crucial realizar un inventario turístico para que todos conozcan Huánuco, sus lagunas y su belleza, y así difundir lo que la región tiene para ofrecer.




