El caso que ha remecido recientes días en el Perú combina todos los elementos de una tragedia moderna: promesas de riqueza veloz, lujo ostentoso en redes sociales, jóvenes seducidos por la imagen del éxito fácil y un final abrupto marcado por el engaño, la ruina y el miedo. Erick Jair Palomino Culquicóndor, conocido como “Gordillo”, supo capitalizar la fascinación por el trading y las criptomonedas para urdir una de las estafas más grandes del país: S/10 millones desaparecieron junto con él camino a Colombia.
¿Cómo se gestó y qué revela el nacimiento de estas telarañas financieras?
Exceso y apariencia: la trampa detrás del perfil dorado
Apenas 23 años y una vida que parecía sacada de un manual de superación viral. Desde su celular, Palomino inundaba las redes con selfies en yates, estadios europeos y exclusivas fiestas nocturnas. Sus seguidores no solo veían botellas caras y autos extranjeros: él transmitía la seguridad de quien parece ganar siempre, y así se convirtió en ejemplo aspiracional para decenas de jóvenes en Villa María del Triunfo y otros distritos de Lima.
Cualquier acto servía para subrayar su solvencia: “Era capaz de lavarse las manos con whisky solo para aparentar que le sobraba el dinero”, declararon algunos de quienes, tiempo después, lo denunciaron. Esa puesta en escena era parte fundamental del anzuelo: Palomino ofrecía el “trading amarillo”, un supuesto método de inversión que prometía duplicar el capital en tan solo un mes, algo que solo un mago de las finanzas podría garantizar en mercados reales.
Los primeros eslabones: confianza y multiplicación fugaz del dinero
Lo astuto del fraude fue premiar primero. Los jóvenes que apostaron pequeñas sumas—S/1,000, S/2,000—recibieron rápidamente sus retornos. Así, el efecto bola de nieve no se hizo esperar: quienes recibieron el doble recomendaron a familiares y amigos, muchos de ellos en provincias como Huánuco, y así se reunieron grandes sumas. Un ejemplo: J. Romualdo, con solo 19 años, logró las primeras ganancias e involucró a profesores e ingenieros de su comunidad, quienes depositaron hasta S/136,000.
Tatiana, otra víctima, apostó junto a sus padres más de S/120,000. “Obtuve ganancias al principio, pero luego todo se desmoronó. Terminé sin ahorros y con deudas”, confesó temiendo reconocer públicamente el desastre familiar que la envolvía.
Del éxito ficticio al derrumbe y la fuga
La estructura demostraba todos los rasgos propios de un esquema piramidal o Ponzi, donde las rentabilidades iniciales se pagan captando nuevos incautos. Cuando la base de la pirámide tiembla, la pirámide colapsa y el “líder” desaparece. Palomino organizó incluso una última reunión en Cieneguilla, donde, según testimonios, ofreció “recuperar todo desde cero” con nuevos aportes de S/5,000 por persona. Esa fue la señal final antes del apagón.
El 17 de julio, registros migratorios confirmaron que Erick Palomino salió del país rumbo a Colombia. Hoy su casa en San Gabriel Alto, Villa María del Triunfo, está vacía y los agraviados buscan explicaciones ante un laberinto de cuentas bancarias a nombre de su hermana Camila Yamile Palomino y varios amigos. Presiones, amenazas y el silencio: “Tengo videos y pruebas. Si te metes con mi familia, vas a ver lo que pasa”, rezan algunos audios enviados por el propio Palomino buscando amedrentar a quienes intentaron denunciarlo.
Una generación atrapada y entre el miedo y el estigma
Docenas de jóvenes, que además de perderlo todo promovieron entre conocidos la inversión en “trading amarillo”, ahora viven ocultos y temen represalias. La estafa no solo vació cuentas bancarias: minó el tejido de confianza que sostenía a pequeñas comunidades y familias. El sentimiento de culpa invade a quienes “pusieron la cara” ante sus pares. No fueron solo engañados, sino también utilizados como carne de cañón para expandir el fraude.
Las autoridades a la caza: investigación y advertencias oficiales
La División de Investigación de Estafas de la Policía Nacional ha iniciado diligencias formales para desmontar lo que se perfila como organización criminal. El objetivo: encontrar el destino del dinero, identificar a todos los cómplices y reconstruir la ruta del blanqueo de capitales, una tarea que no será fácil ante la falta de regulación efectiva para estos mecanismos pseudofinancieros. Casos históricos en Perú y Colombia, como DMG y otros esquemas Ponzi, dejaron lecciones invaluables: la “rentabilidad milagrosa” casi siempre es una promesa vacía, y el trading como anzuelo es hoy una de las máscaras preferidas del fraude digital.
Fraudes financieros, pirámides y la fachada del trading
Según la Superintendencia del Mercado de Valores, el “trading” está lleno de riesgos y debe ser resguardado por entidades oficiales. Las estafas piramidales evolucionan con nuevos discursos y plataformas: ahora incluyen supuestos expertos que usan redes sociales, testimonios falsos y códigos de marketing multinivel. Los ganchos emocionales son: ofertas de “cupo limitado”, presión social y promesas de libertad financiera súbita. Un warning recurrente: desconfiar de todo aquel que centre su oferta en la urgencia o la opulencia simulada.




