Marina Carrión Mejía
Estudiante de la I. E. I. P. San Vicente de la Barquera
“Yo tengo un sueño”. Estas palabras marcaron uno de los discursos más célebres de la historia, aquel que fue pronunciado por Martin Luther King cuando buscaba la igualdad de derechos civiles entre estadounidenses de distintas razas. Hoy, casi 56 años después y en un contexto muy distinto en que fue proclamada, la frase está más patente que nunca en mis pensamientos.
En el Perú vivimos tiempos en que la corrupción horada el futuro, nuestros políticos, muy lejos de representar al pueblo, han dedicado en su “gestión” a perseguir intereses personales y han causado una crisis política que demostró su total desidia e indiferencia con quienes los eligieron. Junto con ellos incluimos también a las demás autoridades que poco o nada hacen por lograr el desarrollo pleno de nuestro país. Este es el penoso contexto que nos ha tocado vivir, y porque me atreví a pronunciar hoy la frase: “Yo tengo un sueño”.
— Sueño con una nación libre y moderna. Una en que podamos vivir con dignidad y ningún peruano se sienta defraudado u olvidado.
— Sueño con autoridades que sean representantes y no, dictadores de nuestro pueblo.
— Sueño con un poder que beneficie al Perú y no lo ambicionen para fines sin escrúpulos.
— Sueño con justicia en este país que tanto daño ha sufrido durante su historia.
Estos son los sueños de los peruanos… Somos una sociedad que vive soñando con que algún día llegarán cambios que convertirán el Perú en un mejor país. Pero los sueños no sirven de nada si no logran esforzarnos lo suficiente para transformarlos en realidades… Y si hablamos de grandes sueños, repito, que puedan transformarse en realidades, por qué no hablar del sueño hecho realidad en la política peruana. Dejemos de soñar con que un día de repente cambiará. Ya hicimos eso durante demasiado tiempo y ha llegado la hora de despertar.
Si creíamos que el gran cambio fue la disolución del Congreso de la República estamos equivocados. La verdad es que esa acción solo fue el principio. Se requieren muchos ejercicios para convertir el sueño en realidad y una de esas está, nada más y nada menos, en nuestras manos, en nuestra capacidad de elegir bien, de no volver a equivocarnos, de empezar, de avanzar, de progresar.
Seremos nosotros los que elegiremos a los nuevos parlamentarios en las elecciones congresales que se llevarán a cabo el 26 de enero de 2020. Con esta oportunidad redefinamos la política peruana. Analicemos a los candidatos y sus propuestas, interesémonos más en temas políticos. Investiguemos, estudiemos y reflexionemos sobre la realidad política peruana. Solo así no cometeremos los mismos errores del pasado. Asumamos con responsabilidad el compromiso de otorgar el poder a personas idóneas.
Los peruanos siempre queremos el cambio y esta es nuestra oportunidad: que no quede solamente en un sueño. Seamos responsables con nuestro voto, porque es el deber y el derecho que tenemos para construir un país que vislumbre el futuro con igualdad, justicia y esperanza.



