La educación en Perú enfrenta un momento crucial, marcado por una significativa inversión pública contrastada con resultados educativos que no alcanzan las expectativas. Este escenario plantea interrogantes sobre la eficiencia y la dirección de las políticas educativas implementadas en la última década, período en el cual se ha observado un notable aumento en el salario docente. Datos recientes revelan que, a pesar del esfuerzo económico, la comprensión lectora y las habilidades matemáticas de los estudiantes aún no logran superar los niveles pre-pandemia, generando preocupación en diversos sectores de la sociedad.
Según la investigación publicada por El Comercio, aunque el Perú ha duplicado el sueldo docente en menos de una década y destina más de S/ 46 mil millones anuales a educación, solo un pequeño porcentaje de los escolares logra comprender lo que lee, evidenciando una problemática que va más allá de la simple inversión económica.
El informe destaca que entre 2016 y 2024, la inversión pública en educación experimentó un incremento del 93%, focalizándose principalmente en la planilla docente. Este aumento salarial, que elevó el salario base del magisterio de S/ 1.555 a S/ 3.100, supera considerablemente el aumento registrado en países vecinos como Chile (48%) y México (58%) durante el mismo periodo. Paralelamente, el número de docentes se incrementó en un 14,7%. Sin embargo, los resultados académicos no acompañan esta inversión: solo el 28,8% de los estudiantes de cuarto grado de primaria alcanzan el nivel esperado en lectura, y el 27,1% en matemáticas. Además, el Perú descendió significativamente en el IMD World Competitiveness Ranking, del puesto 43 en 2011 al 63 en 2024, lo que refleja el impacto del capital humano en la competitividad del país.
La calidad docente emerge como un factor determinante. Si bien la Ley de Reforma Magisterial de 2012 buscaba promover una carrera basada en el mérito, los concursos de ingreso de 2022 y 2023 mostraron una alta tasa de aprobación, superando significativamente el promedio de años anteriores, lo que sugiere una posible disminución en la rigurosidad de las evaluaciones. Este punto se agrava con la aprobación de leyes que permiten el nombramiento de docentes sin concurso nacional, lo que socava los principios de mérito y competencia establecidos en la reforma.
La formación de los formadores de docentes presenta desafíos aún mayores. Aunque la Ley 30512 buscaba establecer una carrera pública meritocrática para este grupo, la Ley 31653 eliminó la evaluación de permanencia, reemplazándola por una evaluación de ascenso salarial. Además, el concurso de ingreso a la carrera de formador docente aún no se ha implementado, lo que retrasa la profesionalización de este grupo clave para la mejora del sistema educativo. A esto se suma que el 70,6% de los colegios públicos carecen de servicios básicos como agua, luz y desagüe, lo que impacta negativamente en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
En el ámbito de la educación superior, el licenciamiento universitario ha avanzado, pero la acreditación de calidad de los programas es limitada, lo que demuestra que aún existen desafíos importantes para garantizar la calidad de la educación superior. La creación de nuevas universidades públicas, a pesar de que el Perú ya tiene una alta densidad de universidades por millón de habitantes, genera preocupación debido a su posible impacto en la calidad educativa y la empleabilidad de los graduados.




