La reciente autorización para el retiro libre de la Compensación por Tiempo de Servicios (CTS) ha generado preocupación en el Banco Central de Reserva del Perú (BCR) respecto a su impacto en el sistema financiero y la seguridad social. La medida, aunque con un impacto macroeconómico acotado según la entidad, plantea interrogantes sobre el futuro del fondeo de largo plazo para las entidades financieras y su capacidad para otorgar créditos a largo plazo, como los hipotecarios. Esta situación se da en un contexto donde el BCR busca mantener la estabilidad económica, con una inflación controlada y perspectivas de crecimiento moderado para el país. Recordemos que la CTS fue concebida originalmente como un seguro de desempleo, un respaldo económico para los trabajadores durante periodos de cesantía, pero sucesivas leyes han desdibujado este propósito. La persistente inflación global, las secuelas de la pandemia y la crisis política interna han motivado estos cambios legislativos.
Según la investigación publicada por El Comercio, la liberación de la CTS, si bien busca aliviar la economía familiar en el corto plazo, podría tener efectos adversos en el largo plazo, debilitando la red de protección social y afectando la disponibilidad de créditos hipotecarios.
Adrián Armas, gerente central de Estudios Económicos del BCR, durante la presentación del Programa Monetario de mayo, enfatizó que la ley que permite el retiro libre de la CTS consolida la pérdida de su función original como seguro de desempleo. Armas señaló que, aunque el impacto a nivel macroeconómico sería limitado, ya que la CTS no cumple esta función desde 2020, la medida sí reduce el financiamiento a largo plazo de las instituciones financieras. Esta reducción podría impactar negativamente en la oferta de créditos a largo plazo, tales como los créditos hipotecarios, que son fundamentales para el acceso a la vivienda para muchas familias peruanas.
El funcionario del BCR precisó que los bancos ya no consideran la CTS como parte de sus fondos de largo plazo, dada la posibilidad de que los trabajadores dispongan de estos recursos. “La idea es que la CTS retome ese rol”, enfatizó Armas, añadiendo que las razones que justificaron la liberación de estos fondos, desde una perspectiva macroeconómica, ya no son las mismas. Es importante recordar que las liberaciones de la CTS han sido recurrentes en los últimos años, impulsadas por coyunturas económicas difíciles, como la pandemia del COVID-19, lo que ha generado una constante revisión de su rol dentro del sistema de seguridad social.
En cuanto a la inflación, Armas detalló que la inflación mensual de abril fue de 0,32%, y al excluir alimentos y energía, se situó en 0,14%. La inflación anual alcanzó 1,7%, mientras que la inflación sin alimentos y energía se mantuvo en 1,9%, ambas dentro del rango meta del BCR. La estabilización de precios, particularmente en el sector alimentario, ha jugado un papel crucial en la reducción de la pobreza observada en 2024, y se espera que continúe beneficiando a los hogares más vulnerables en 2025, contribuyendo a una mayor estabilidad económica para las familias peruanas.
Armas también resaltó que la pobreza monetaria disminuyó en 2024, principalmente debido a la disminución de los precios relativos de los alimentos, tras la superación de los choques climáticos que afectaron al sector agrícola en 2023. Para 2025, el BCR proyecta que esta tendencia se mantendrá, impulsada por un crecimiento económico moderado y una inflación bajo control. “Sí se esperaría, por tanto, que la pobreza se pueda reducir este año”, afirmó Armas, subrayando el papel estabilizador de la política monetaria en la mejora de las condiciones de vida de la población.
En relación con la prohibición de la actividad minera en Pataz por un período de 30 días, Armas indicó que el impacto económico sería limitado. “El impacto sería aproximadamente de menos de 60 mil onzas en el mes. Entendemos que estaría dirigida a la actividad formal”, explicó. Respecto al tipo de cambio, el funcionario señaló que el reciente debilitamiento del dólar ha favorecido la estabilidad del sol peruano, y que los términos de intercambio se mantienen favorables debido a los altos precios de los minerales. A pesar de la incertidumbre económica global, no se han registrado salidas significativas de capitales, según Armas.




