El fútbol español se enfrenta a una posible disputa territorial sin precedentes, con el Real Madrid liderando la oposición a la propuesta de LaLiga de celebrar un partido oficial en Miami. La viabilidad de esta iniciativa, que busca expandir la marca de la liga española a mercados internacionales, está ahora en manos de la FIFA y la UEFA, quienes deben evaluar las implicaciones de tal movimiento en la integridad de la competición y el equilibrio deportivo.
Según el reportaje de El País, el Real Madrid ha intensificado su campaña para evitar que el partido Villarreal-Barcelona, correspondiente a la jornada 17 de La Liga, se juegue en Miami el fin de semana del 20-21 de diciembre, luego de que la Federación Española de Fútbol (RFEF) aceptara la petición de LaLiga.
El club merengue, argumentando la necesidad del consentimiento unánime de todos los clubes participantes, ha solicitado formalmente a la FIFA que rechace la autorización para celebrar el encuentro en suelo estadounidense. La RFEF, antes liderada por Luis Rubiales, había mostrado resistencia a intentos similares de LaLiga, incluso recurriendo a la justicia ordinaria. Sin embargo, bajo la presidencia actual de Rafael Louzán, y con Javier Tebas como vicepresidente, la federación ha dado luz verde a la solicitud, lo que ha generado controversia y ha intensificado la oposición del Real Madrid. Solo David Aganzo, representante de la AFE, y Miguel Ángel Nadal, exjugador con un rol en la selección, votaron en contra de la medida durante la aprobación en Las Rozas.
La queja del Real Madrid se centra en la alteración del principio de reciprocidad territorial, esencial en las competiciones de liga a doble vuelta. El club sostiene que disputar un partido fuera de España rompe la igualdad entre los equipos, comprometiendo la legitimidad de los resultados y estableciendo un precedente peligroso que podría llevar a excepciones basadas en intereses ajenos a lo deportivo. En su comunicado, el Real Madrid subraya que la iniciativa no cuenta con el “acuerdo expreso y unánime” de todos los clubes, insistiendo en que la integridad de la competición exige condiciones equitativas para todos los participantes. Esta situación se da en un contexto donde La Liga busca replicar modelos como el de la NFL, que realiza partidos de temporada regular fuera de Estados Unidos, buscando así incrementar sus ingresos y su visibilidad global.




