EL PUNTO MEDIO ENTRE AREQUIPA Y HUÁNUCO: VENECIA

En el arte hay dos opciones comprobadas para el éxito.

Escoge siempre la tercera (M. C.)

Por Israel Tolentino 

Nos vemos en Venecia, ¿Qué te parece? Con esta despedida terminamos el diálogo por el chat, andaba, Miguel Cordero, en un proyecto Dear moon, viendo un viaje a la luna.

Comprarse un terreno en la luna, tal vez sea un signo esperanzador o simplemente una locura artística o mejor, el silencioso gesto que dice que todo está patas arriba o la insensata posibilidad de exponer en tierra lunar y sembrar cebollas en sus cráteres o simplemente, un lugar a donde ir en noches de luna para observar los despojos del desaparecido color azul del tercer planeta solar.

Maruch (Mariella) y Miguelón (Miguel Cordero).

Con el autor de este desquicio, muy humano, muy artístico, muy propio de los tiempos nos une Felipe Ehremberg y Manchuria, nos acerca Melquiades Herrera y su libro Alias; Juan Javier Salazar y Un fabricante de figuras, escrito por Mijail Mitrovic y editado por JEDEQUE; Scarlett Johansson en Lost in translation y Fernando Castro Flórez, filósofo descubierto por él y compartido a la multitud.

Hace poco llegaba la primera encomienda de la Blanca Ciudad, un hermoso paquete con el libro dedicado a Juan Javier Salazar, precioso objeto, propio de la personalidad de Juanja, ni muy elegante ni achorado sencillo y amigable, sin espantar a nadie. Ese día llegaron a casa, Raúl y Nereida, dos artistas llegados de Arequipa y contemporáneos como Miguelón. Con esa encomienda y la visita, se rompía el maleficio de las distancias, la línea más corta para venir de Arequipa a Huánuco era dar un rodeo por Lima (1379 Km.).

Señoras Stalisnaa y Teresita acompañando en la escritura de oraciones.

Miguel, Miguelón, es artista interplanetario, tiene entre otras virtudes, interestelares, ser un hombre de FE, todos los días, desde el 1 de enero del 2018, escribe oraciones de salvación eterna para las almas del purgatorio, ese gesto supone la salvación de 1000 ánimas diarias, son sus palabras y cuando el día no es tan bueno, añade: me sobrepongo, mil almas por día me masajean la espina dorsal y el arte guiña y sonríe a las almas de mi único cuerpo.

Miquelón es un aficionado a Allan Kaprow y no le juzgo, confieso que estoy en esa lista de sus admiradores, “la educación del des artista” esa performática vida que apreciamos, la tengo en PDF. Se podría afirmar, como Kaprow: que el módulo lunar LM constituye un ejemplo superior a todos los esfuerzos escultóricos contemporáneos; que la retransmisión del intercambio verbal entre el Manned Spacecraft Center de Houston y los astronautas del Apollo 11 fue más rico que cualquier forma de poesía contemporánea.

Entre sus trastornadas mezclas, todas con resultados felices, con barroca apariencia, eso incluye su diestro paladar, su buceo entre los peñascos, está Pachakchaki o saco para cien pies, es una obra desbordante, con la compañía musical de Benicio Champi, una hilera de habitantes de Patabamba hacen camino sobre los tres mil metros, en territorio cusqueño. El ande un escenario connatural para lo contemporáneo, para la vida.

Con Miguelón delante de la obra de Ansel Kiefer en el Palacio Ducale. Venecia

Todos elegíamos talleres aquel 1999, Joel Meneses (maestro cabal) era el director, como en un AAHH. Se armaba un fortín con caballetes y bastidores, una de esas mañanas, entró ese pata grandulón y corpulento, escuché todo lo que le recomendaba a mi amiga al otro lado del caballete, como si hablara del trabajo de todos. Hubieron “cambios” en la Escuela de Bellas Artes y la oportunidad de hacerle preguntas se truncaron. Muchos años luego, de visita en las galerías me choqué con “Jedeque: el regreso del cordero” Miguelón en sus propios tiempos estaba de vuelta y esta vez para quedarse, aparentemente había una distancia para comunicarse. Llegó la pandemia y se abolieron las distancias.

Nos vemos en Venecia, en la exposición de Ansel Kiefer, fue lo último que nos escribimos por el chat. Caminaba por el Gran Canal, contrario a la Piazza San Jorge con Martín Bonadeo, entrañable amigo, había llegado de Barcelona y una voz grita: ¡Israel! Espérame, le digo a Martín, aceleré el paso entre tanta gente yendo y viniendo, nos dimos un gran abrazo, Miguelón y su Maruch (Mariella), con las sonrisas amplias nos despedimos. El día de la cola para visitar a Kiefer llovió toda la mañana, como en Huánuco y Arequipa; la espera no fue nada frente a todo lo que se pudo ver, llovieron las fotografías y las palabras, envueltos y fascinados por el Palacio Ducale recordábamos todo lo que se tiene que hacer en nuestra tierra. El cordero está de regreso, no hay clase política ni otro tipo de argolla que compren su paso (Tomaykichwa, diciembre 2022).