El primer año de Librescritura

No es Huánuco ciudad de grandes iniciativas culturales. Todo hace indicar, de hecho, que no solo no lo es sino que, si de mirar atrás se trata, no lo ha sido nunca. Fuera de algunos esfuerzos aislados, verdaderas proezas individuales la mayoría de ellos y que por eso mismo se podrían calificar de quijotescos intentos por hacer que las cosas cambien, que el río fluya de otra manera, es poco lo que se ha avanzado en materia de creación, promoción o difusión culturales.
Lo que no quiere decir, desde luego, que lo realizado, por poco que fuera, no sea significativo. Faltaba más. Nos referimos, simple y llanamente, a que de no ser por el tesón, por la terquedad, por la tozudez de ciertos héroes muchas veces anónimos, nos habríamos quedado al nivel de las amebas, con el perdón, se entiende, de estos inofensivos organismos unicelulares. Lo cierto es que si hubiéramos tenido que esperar, por ejemplo, lo que nuestras desastrosas autoridades políticas de antaño podrían haber llegado a hacer, motu proprio, con respecto a la cultura, estaríamos más cagados que palo de gallinero, estatua de parque o fachada de iglesia (entiéndase esto último en sentido figurado).
Felizmente, y como bien dicen por allí, en el Perú nadie se muere de hambre. Afirmación de la que cabría derivar otra no menos cierta: En el Perú, o lo haces tú o no lo hará nadie. Suerte de máxima que al parecer habría hecho suya la Asociación Escritores de Huánuco. En primer término, por haber cristalizado la tantas veces deseada reunión, en una asociación legalmente constituida, de los autores más importantes y representativos de la región Huánuco. En segundo término, y es esto lo que por sobre todo nos interesa resaltar en este momento, por haber tenido la feliz iniciativa de poner a Huánuco a dar los primeros pasos en materia de publicaciones culturales periódicas, esto es, de escritos de divulgación cultural —divulgación cultural literaria, específicamente— ofrecidos al público a través de un medio de prensa.
Para ello, naturalmente, fue importantísimo el apoyo logístico brindado por el diario Ahora, cuyo desinteresado patrocinio hizo posible que el primer número de Librescritura, vocero cultural de la Asociación Escritores de Huánuco, viera la luz el miércoles 30 de setiembre de 2015, hace ya prácticamente un año. Desde entonces, no hubo mes en el que Librescritura no llevara a las manos de sus miles de lectores los trabajos literarios de los más importantes cultores de la literatura que tiene nuestra región; y también, cómo no, los de quienes, sin poseer los laureles de aquellos, dan sobradas muestras de tener las suficientes condiciones como para empezar a ser tomados en cuenta.
Así, por sus páginas han pasado los textos de importantes escritores como Gladis Alcántara, Cirila Cabrera, John Cuéllar, Gino Damas, Álex Ginés, Andrés Jara, Rossy Majino, Luis Mozombite, Irving M. Ramírez, Víctor Rojas, Ángel Santillán, Rosario Sánchez, Alvest Valdivia, Mirko Vilca, Juan Giles, Ronnie Grados, Mario A. Malpartida, Valentín Sánchez, Manuel Nieves, entre muchos otros que han encontrado en Librescritura la ventana perfecta para dar a conocer sus trabajos literarios, de la mano, si se quiere, de quienes llevan ya un largo y fructífero camino recorrido.
Tarea sencilla, a primera vista, la de publicar un mensuario como Librescritura, si se cuenta con el aludido apoyo logístico de un diario de la solidez de Ahora. Nada más lejos de la verdad, sin embargo. Sobre todo si se tiene en cuenta que para llevar a efecto, y de manera ininterrumpida durante un año, la edición de un trabajo de las características del aludido, hace falta muchísimo más que tinta y papel. Se requiere, principal y fundamentalmente, de un grupo humano capaz de llevar adelante la ardua tarea de acopiar, seleccionar y, en resumidas cuentas, editar las colaboraciones de los arriba mencionados. Labor dificilísima como las más, máxime si se sabe, como sabemos nosotros, lo quisquillosos que son algunos escritores para dar a la imprenta textos de su autoría.
En el caso de Librescritura, la misión de llevar a buen puerto todos los meses el vocero cultural de la Asociación Escritores de Huánuco recae sobre un gran grupo humano encarnado en el poeta Irving M. Ramírez, suerte de hombre orquesta al que hace ya doce meses la junta directiva de la mencionada asociación confió la tarea de materializar las sucesivas entregas que hasta la fecha se ha tenido de Librescritura; labor en la que, demás está decirlo, no los ha defraudado.
Dícese, y puede que con razón, que es de bien nacidos ser agradecido. Agradezcámosle a este humilde mensuario el haber puesto a disposición del común de las gentes textos que de otra forma quizá jamás habrían conocido. Agradezcámosle al diario Ahora y a la Asociación Escritores de Huánuco por haber hecho de Librescritura el espacio de difusión cultural que le hacía falta a Huánuco. Agradezcámosle, de paso y como quien no quiere la cosa, al gran grupo humano llamado Irving Ramírez por haber contribuido no poco para que todo ello ocurra. ¡Larga vida a Librescritura! Y también, claro, al gordo.