Del Castillo Presidencia Mas
Del Castillo Presidencia Mas

El partido MAS de Bolivia designa a su ministro de Gobierno como aspirante presidencial

La sucesión presidencial en Bolivia ha tomado un giro inesperado con el anuncio del Movimiento al Socialismo (MAS) de su nuevo candidato a la presidencia. El partido, que ha dominado la política boliviana en las últimas dos décadas, designó al actual Ministro de Gobierno (Interior), Eduardo del Castillo, como su abanderado para las elecciones generales programadas para agosto. Este movimiento se produce en un contexto de tensiones internas y fragmentación dentro del partido gobernante, lo que añade incertidumbre al panorama político nacional.

Según la investigación publicada por Gestión, la decisión se tomó tras la renuncia del actual presidente, Luis Arce, a buscar la reelección, un evento que desencadenó una serie de reuniones urgentes dentro del MAS para definir el rumbo a seguir en los próximos comicios. El anuncio oficial fue realizado por el presidente del MAS, Grover García, en una declaración improvisada a los medios en La Paz.

Junto a Del Castillo, el dirigente campesino Milán Berna fue presentado como el candidato a la Vicepresidencia, completando así la fórmula electoral elegida por las organizaciones sociales y sindicatos que constituyen la base del partido oficialista. García expresó su confianza en que este binomio asegurará la victoria del MAS, enfatizando la importancia de “profundizar la democracia”.

Del Castillo, un abogado de 36 años, ha sido una figura clave en el gobierno de Arce desde su asunción en 2020. Su designación como ministro de Gobierno lo colocó en una posición central en la administración, aunque también lo expuso a controversias y tensiones, especialmente con el ex presidente Evo Morales. Su juventud, según sus propias palabras, demuestra que “la juventud está preparada para asumir cualquier cargo” en el país.

El contexto político boliviano actual está marcado por la disputa interna entre Arce y Morales, quienes se han enfrentado por el control del MAS y la dirección del gobierno. Esta pugna ha llevado a una fragmentación del partido y a la emergencia de candidaturas disidentes, como la del presidente del Senado, Andrónico Rodríguez, quien también aspira a la presidencia. A esto se suma la insistencia de Morales en postularse, a pesar de las restricciones constitucionales que limitan la reelección presidencial. Se debe tener en cuenta que la economía boliviana se ha visto afectada en los últimos años por la caída de los precios internacionales de las materias primas y por la pandemia del COVID-19, generando descontento social y demandas de cambio.

La promesa de Del Castillo de “orden” como solución a los problemas económicos actuales refleja una postura que busca apelar a un electorado preocupado por la estabilidad y el progreso del país. Su trayectoria política, desde su participación en las protestas en defensa de Morales hasta su gestión como ministro, lo posiciona como una figura con experiencia tanto en la movilización social como en la administración pública. La elección de agosto se presenta como un desafío crucial para el MAS, que deberá superar sus divisiones internas y convencer a un electorado cada vez más diverso y exigente.