El Papa renueva su mensaje a China y pide a los católicos que sean “buenos ciudadanos”

El Papa Francisco hace historia con su visita a Mongolia y extiende un saludo “caluroso” al pueblo chino en un intento de acercamiento diplomático con Pekín. Durante su estancia en la capital de Mongolia, Ulán Bator, el pontífice presidió una misa ante la pequeña comunidad de 1.450 católicos del país. Aprovechando la cercanía geográfica con China, Francisco instó a los católicos chinos a ser “buenos cristianos y buenos ciudadanos”, marcando un tono de diplomacia y apertura.

La visita es la primera de un Papa a Mongolia, un país mayoritariamente budista de tres millones de habitantes, y se considera significativa para establecer lazos con las comunidades católicas en regiones donde son minoría. Fue recibido con entusiasmo por una multitud y escoltado por el cardenal más joven del mundo, el italiano Giorgio Marengo.

El viaje papal ha captado la atención de peregrinos chinos, que a pesar del riesgo de represalias a su regreso, hicieron el viaje para presenciar el histórico evento. Este gesto podría interpretarse como un paso adelante en las tensas relaciones entre el Vaticano y China, un país con el cual no mantiene lazos diplomáticos. La visita concluye el lunes al mediodía.