El legado del Papa Francisco trasciende lo espiritual, dejando una huella imborrable en la defensa del medio ambiente a nivel global. Su pontificado se caracterizó por una insistente llamada a la acción contra el cambio climático, integrando este tema en múltiples discursos y consagrándole incluso una encíclica. La repercusión de su compromiso se evidenció tras su fallecimiento, generando un eco de reconocimiento por parte de líderes mundiales y figuras clave en la lucha climática.
Según la investigación publicada por elcomercio.pe, la figura del Papa Francisco emergió como un inquebrantable defensor de la acción climática, un rol que trascendió las fronteras religiosas para influir en el debate global sobre el futuro del planeta.
Simon Stiell, secretario ejecutivo de la ONU Clima, fue uno de los primeros en destacar su legado, recordando su incansable defensa y su mensaje crucial: la prosperidad compartida solo será posible cuando establezcamos una relación armoniosa con la naturaleza y protejamos a los más vulnerables. Este mensaje caló hondo, especialmente en un contexto global marcado por eventos climáticos extremos cada vez más frecuentes y devastadores.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, cuyo país se prepara para ser sede de la próxima cumbre climática de la ONU, también rindió homenaje al pontífice, resaltando su valentía y empatía al impulsar la causa climática. La postura de Lula da Silva es significativa, considerando el papel crucial de Brasil en la conservación de la Amazonía, un ecosistema vital para la regulación climática global y constantemente amenazado por la deforestación.
Si bien el Vaticano ya había abordado la cuestión ambiental con Benedicto XVI, apodado “el Papa verde”, fue Francisco quien formalizó el compromiso de la Iglesia Católica con la publicación de la encíclica “Laudato si'” en 2015. Este documento, pionero en su tipo, ofreció una reflexión profunda sobre la necesidad de proteger el planeta, nuestra “casa común”, y tuvo un impacto considerable en la opinión pública mundial.
El experto en catolicismo Charles Mercier subraya que “Laudato si'” no solo continuó el trabajo de su predecesor, sino que lo enriqueció al incorporar perspectivas no occidentales y referencias a creencias amazónicas relacionadas con la naturaleza, ampliando el alcance del mensaje y conectando con diferentes culturas y cosmovisiones. La encíclica se convirtió en un punto de referencia para activistas y organizaciones que trabajan en la defensa del medio ambiente.
El activista argentino Oscar Soria, veterano de las negociaciones climáticas, lo describe como “el papa del clima, de la Amazonía, de los bosques, de los océanos, pero sobre todo un papa de esperanza”. Su compromiso con los más pobres y las poblaciones indígenas se remonta incluso a antes de su papado, cuando llevó estos temas a la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe en 2007.
Laurence Tubiana, una de las artífices del Acuerdo de París, considera que “‘Laudato si’ fue un texto fundacional del compromiso cristiano con la acción climática, que inspiró y marcó a una nueva generación”. El texto, basado en evidencia científica, responsabilizó a la humanidad por el calentamiento global y alertó sobre los riesgos de un “punto de ruptura”, generando un debate global que incluso llegó a revistas científicas. Posteriormente, en 2023, con la exhortación apostólica “Laudate Deum”, Francisco insistió en la necesidad de una transición energética “vinculante”, dejando claro que las respuestas hasta el momento eran insuficientes.




