El ordenamiento vehicular
El ordenamiento vehicular

El ordenamiento vehicular

Uno de los grandes problemas que tiene la ciudad de Huánuco es el caótico transporte y lo reconoce el mismo gerente de la Unidad de Transportes de la municipalidad provincial, Teófilo Loarte, quien labora en esta área por varios años y en diferentes gestiones municipales. Entonces tiene la experiencia y conocimiento que se necesita. 

Pero lo curioso es que ahora, después de tantos años de estar en el cargo, indiqueque lo que falta es reordenar el tránsito.  

Nos preguntamos: ¿Acaso no es su trabajo hacerlo? Se supone que sí. ¿Entonces por qué no lo hizo?

Sabemos que durante su actual gestión, se ha dado un incremento de licencias para empresas de transporte público, aún existiendo una ordenanza que prohibía dicha medida.

¿Es que acaso le faltó autoridad? Si tenía todas las condiciones para hacerlo, el hecho de ejecutar un plan de ordenamiento del transporte, solamente es cuestión de analizar la problemática de manera seria y profesional, de generar un diálogo bastante alturado con los entes involucrados y de imponer autoridad.

Por supuesto, para que todo lo anterior tenga éxito, debe de existir voluntad y compromiso con la ciudad, de lo contrario simplemente tenemos desorden y caos, así como ahora.

Son más de 70 000 los vehículos que circulan diariamente por la ciudad de Huánuco. Según Loarte, son más de 13 000 trimóviles y 4500 colectivos que hacen un total de 18 000 vehículos de servicio público, aproximadamente. 

Extraoficialmente, nosotros tenemos cifras superiores a las mencionadas por el gerente. Por ejemplo, tampoco se ha considerado combis, los cuales también existen un número importante.

Asimismo, manifiesta que el 60 % del parque automotor son vehículos particulares que no están regulados, y que la nueva autoridad prácticamente debe enfocarse en hacerlo.

Definitivamente, que se tiene que regular todo el transporte, sin embargo, la mayoría de accidentes y desorden es causado por los vehículos que ofrecen un servicio de transporte público. Dicho esto, ordenándolos a ellos, paralelamente, también se tendría que ordenar al transporte de vehículos particulares.

Si queremos una ciudad ordenada, limpia y que ofrezca desarrollo, más trabajo, turismo, y seguridad; todos tenemos que hacer un esfuerzo y sacrificar algo. En este caso, tenemos que sacrificar nuestra informalidad.