El ocaso del fútbol peruano

La reciente eliminación de Perú en la Copa América ha dejado un sabor amargo en la boca de todos los aficionados. Este fracaso no es un hecho aislado, sino el reflejo de una crisis profunda que afecta no solo al fútbol, sino a toda la estructura deportiva de nuestro país. Es hora de enfrentar esta realidad con honestidad y determinación.

La Federación Peruana de Fútbol (FPF) lleva años sumida en un letargo, con una directiva que se aferra al poder pese a las acusaciones de corrupción y mala gestión. Este estancamiento se replica en las federaciones departamentales, que languidecen sin apoyo ni iniciativa. El caso de Huánuco es particularmente doloroso, con el estadio Leoncio Prado en ruinas como testigo mudo de la desidia.

El centralismo asfixiante no solo afecta a la política y la economía, sino también al deporte. Las provincias, ricas en talento y pasión, son sistemáticamente ignoradas por el Instituto Peruano del Deporte y las federaciones nacionales. No es la distancia geográfica lo que nos separa de la capital, sino la falta de voluntad política y la ausencia de dirigentes comprometidos con el desarrollo integral del deporte en todo el país.

El tiempo no perdona, y nuestras otrora grandes figuras ya no pueden cargar con el peso de las expectativas nacionales. Es imperativo dar paso a una nueva generación de talentos, jóvenes que sueñan con defender los colores patrios pero que, lamentablemente, son ignorados por un sistema que premia la inercia sobre la innovación.

La crisis no es exclusiva de Perú. Hemos visto cómo gigantes como Argentina y Brasil tambalean, mientras Uruguay resurge. Este panorama cambiante nos recuerda que en el fútbol, como en la vida, nada es eterno. La clave está en adaptarse y evolucionar.

Es sumamente importante realizar una renovación dirigencial: Implementar un sistema de límites de mandato en la FPF y las federaciones departamentales, asegurando una rotación saludable de liderazgo.

Se tiene que hacer una descentralización efectiva: Crear un programa nacional de desarrollo de talentos con centros de alto rendimiento en cada región, no solo en Lima.

Por supuesto, también, es importante mayor transparencia y rendición de cuentas: Se debe de establecer mecanismos de auditoría externa y participación ciudadana en la gestión de las federaciones deportivas.