El anuncio retumbó más allá de Oslo. Desde la clandestinidad, María Corina Machado —la opositora más emblemática del chavismo— se convirtió en la primera venezolana en recibir el Premio Nobel de la Paz, un reconocimiento que no solo honra su lucha pacífica, sino que pone en el centro del debate mundial la represión, el autoritarismo y la crisis humanitaria que golpean a Venezuela desde hace más de dos décadas.
El Comité Noruego destacó su “incansable defensa de la democracia y los derechos humanos frente a la violencia del Estado”, una frase que resume la historia reciente de un país fracturado por el poder. El premio, además de premiar su constancia, visibiliza la resistencia civil venezolana y desmantela el relato de legitimidad con el que Nicolás Maduro ha intentado sostener su régimen.
Una lucha desde la clandestinidad
Machado, ingeniera y exdiputada, se encuentra en la clandestinidad desde agosto de 2024, luego de denunciar el fraude electoral que —según la oposición— le arrebató la victoria a Edmundo González Urrutia, su candidato presidencial. Pese a las amenazas, la persecución y la inhabilitación política que pesa sobre ella desde hace 15 años, se negó a abandonar el país y continuó articulando una red cívica de resistencia.
El Comité Noruego reconoció precisamente ese gesto: mantenerse firme cuando la mayoría eligió el exilio. “María Corina Machado simboliza la perseverancia de un pueblo que no se rinde frente a la represión”, subrayó el anuncio oficial.
Golpe moral al chavismo
El impacto político del galardón fue inmediato. Para el politólogo Froilán Barrios, el Nobel “reafirma ante el mundo que Venezuela vive bajo una dictadura y que Machado encarna la transición hacia la democracia”.
“El premio desmantela la narrativa del chavismo y obliga a los gobiernos de América Latina a reconocer que en Venezuela no hay un proceso democrático legítimo”, afirmó.
El reconocimiento internacional llega en un momento en que el régimen de Maduro enfrenta un creciente aislamiento, tras las denuncias de fraude, represión y el encarcelamiento de casi un millar de opositores. Analistas coinciden en que el Nobel podría endurecer las exigencias de Estados Unidos y Europa en materia de derechos humanos y transparencia electoral.
El símbolo de una nueva transición
La figura de María Corina Machado encarna una trayectoria de resistencia civil que comenzó hace más de una década, cuando en el Congreso de 2012 desafió directamente a Hugo Chávez con una frase que marcaría su carrera: “Expropiar es robar”. Desde entonces, su camino ha sido una confrontación constante con el poder autoritario, sin ceder a la violencia ni al exilio.
Su liderazgo se consolidó tras las primarias opositoras de 2023, donde obtuvo el 92% de los votos en un proceso autogestionado, sin apoyo del Estado. A pesar de haber sido excluida de las presidenciales de 2024 por decisión de la Contraloría, Machado mantuvo la ruta electoral, designó un candidato sustituto y recorrió el país por tierra, enfrentando bloqueos y hostigamientos.




