La angustia crece en torno a la desaparición de la alférez de la Fuerza Aérea del Perú (FAP), Ashley Vargas, tras 10 días de incertidumbre. La joven piloto se encontraba realizando un vuelo de instrucción en una aeronave KT-P1 cuando, lamentablemente, esta se precipitó al mar frente a las costas de Pisco, en la región Ica. La búsqueda exhaustiva continúa, impulsada por la esperanza y la creciente preocupación de sus familiares.
Según la investigación publicada por El Comercio, un dato revelador ha intensificado la urgencia en la búsqueda: el teléfono móvil de la alférez Vargas permaneció activo durante varias horas después del accidente, un indicio que podría ser crucial para determinar su ubicación.
Este detalle ha llevado a Anthony Vásquez, tío de Ashley, a realizar un llamado apremiante a las autoridades competentes. En una entrevista con Willax TV, Vásquez solicitó formalmente la intervención de la fiscalía para que se tramite el levantamiento del secreto de las comunicaciones, con la esperanza de obtener información precisa sobre la ubicación del teléfono y, por ende, de la piloto. La familia considera que este es un paso fundamental para avanzar en la búsqueda.
Paralelamente, los familiares insisten en la necesidad de incorporar tecnología especializada en las operaciones de rastreo. Han solicitado el despliegue de una ecosonda marina, un equipo capaz de escanear el lecho marino y detectar objetos metálicos, lo que podría facilitar la localización de los restos de la aeronave KT-P1 o cualquier otro indicio que conduzca al paradero de Ashley. La ecosonda marina es fundamental en la búsqueda subacuática.
La familia denuncia que los esfuerzos actuales son insuficientes y advierte que el tiempo se agota. Vásquez expresó su inquietud por la aparente disminución en la participación de la FAP en las tareas de rescate. Además, el abogado de la familia, José Ocampo, ha denunciado deficiencias en la comunicación con los allegados de la piloto, aumentando la sensación de desamparo y la incertidumbre.
El plan de vuelo de Ashley Vargas, fechado el 20 de mayo, indicaba que debía despegar desde la Base Aérea de Pisco, sobrevolar la isla Zárate y la Laguna Grande, llegar al punto conocido como “Cerro Virgen”, ejecutar una maniobra simulada de ataque en el polígono de entrenamiento y, finalmente, aterrizar. La FAP ha enfatizado que esta era una maniobra rutinaria para la alférez, quien ya había completado tres vuelos en solitario previos.
La trayectoria de Ashley Vargas en la FAP es destacable. En 2022, fue reconocida por la presidenta Dina Boluarte por haber ocupado el primer lugar de su promoción en la Escuela de Oficiales. Además, se convirtió en una de las pocas mujeres en alcanzar el prestigioso rango de Espada de Honor en la institución castrense. La FAP en su último reporte informó que están empleando drones de alta precisión para mantener un monitoreo constante sobre zonas clave, con el respaldo de patrullas en tierra y mar.




