EL MARINO LEONCIO PRADO GUTIÉRREZ

Por: Eliseo Talancha Crespo – UNMSM

La historia nos recuerda que un 8 de octubre de 1821, el general San Martín creó la gloriosa Marina de Guerra del Perú, siendo su primer comandante el capitán de navío Martín Jorge Guise. Si bien es cierto que, a lo largo de sus 204 años de existencia, el más alto héroe y símbolo máximo es el almirante Miguel Grau, quien coincidentemente el 8 de octubre de 1879, al mando del “Huáscar”, se batió contra los chilenos en el glorioso combate de Angamos; sin embargo, otro de los héroes de la marina peruana es, sin lugar a dudas, el coronel huanuqueño Leoncio Prado Gutiérrez (1853-1883).


Conforme damos cuenta en nuestro próximo libro de inminente publicación, Leoncio Prado representa una de las figuras más singulares y completas del heroísmo peruano decimonónico, cuyo itinerario militar se originó en el mar antes que en los campos de batalla terrestre. Formado desde niño en la disciplina naval, participó siendo apenas un guardiamarina en el Combate Naval de Abtao (1866), en acción conjunta entre las escuadras de Perú y Chile contra España, en la que sirvió como artillero a bordo de la fragata Apurímac. Su conducta en combate le valió reconocimiento oficial y una temprana condecoración por su valor y coraje, como preludio de lo que sería su participación en el Combate del Dos de Mayo, donde volvió a destacar bajo el mando del contralmirante Lizardo Montero.


Condecorado oficialmente como “Vencedor del 2 de Mayo” y ascendido a alférez de fragata, Leoncio Prado consolidó tempranamente su formación técnica y moral en la guerra marítima. Posteriormente, como integrante de la Comisión Hidrográfica del Amazonas (1867-1868), exploró los ríos Huallaga, Pachitea y Ucayali, convirtiéndose en uno de los primeros marinos peruanos en navegar el sistema fluvial amazónico con fines científicos. Su desempeño en esta empresa combinó la pericia naval con la vocación exploratoria y contribuyó a la elaboración de cartas hidrográficas que fundamentaron la presencia estatal en la selva oriental. Las exploraciones de los oficiales de la Marina de Guerra en los ríos, cuencas y zonas selváticas de Huánuco sirvieron para que Huánuco sea creado como departamento fluvial.


Pero su trayectoria como marino no se circunscribió al ámbito nacional, sino que su lucha por la libertad trascendió las fronteras de nuestro país. En 1875, mientras cursaba estudios en Richmond, Virginia, se unió voluntariamente a la Guerra de los Diez Años en Cuba, integrándose en la marina independentista y destacando en la audaz captura del vapor español Moctezuma, hecho que lo consagró como corsario libertador y combatiente continental, siendo considerado héroe de la marina cubana. Años después emprendió viaje hacia Filipinas, en una tentativa de apoyar movimientos emancipadores que proyectaban la independencia americana al escenario asiático. Estamos frente a un héroe marino internacional que no solamente le pertenece al país, sino también a otros hermanos países por cuya libertad luchó con verdadera vocación americana.


De regreso al Perú, al estallar la Guerra del Pacífico, mucho antes de desempeñarse y encontrar la gloria en la Campaña de la Breña, Leoncio Prado primero se incorporó a la División Torpedista de la Isla del Alacrán (Arica) en diciembre de 1879, unidad destinada a la defensa costera mediante el uso de torpedos y vigilancia marítima. Aun a costa de su deteriorada salud, Leoncio Prado asistió al capitán de navío José Sánchez Lagomarsino durante el combate del 27 de febrero de 1880 en el monitor Manco Cápac frente a las unidades navales chilenas, el Magallanes y el capturado Huáscar.


Llevado por su vocación marina, antes de ser reubicado al ejército terrestre para organizar a los «Guerrilleros de Vanguardia», Leoncio Prado participó durante el bloqueo de Arica del 17 de marzo de 1880 al mando de la lancha torpedista Alianza, junto con la corbeta Unión. Es de esta manera que culmina su etapa naval. Entonces podemos afirmar que la biografía marítima de Prado, desde Abtao hasta Arica, revela una coherencia heroica: la del marino que sirvió a la patria desde los océanos y los ríos, y que extendió su ideal republicano a los confines del continente americano, siendo a la vez artillero, explorador, corsario y torpedista. Su vida es, por ello, una síntesis de la vocación naval peruana en el siglo XIX, en la que el mar y la libertad fueron los ejes de una misma gesta.


El 8 de octubre es el Día de la Marina de Guerra del Perú y del Héroe Nacional Miguel Grau Seminario, pero también es ocasión para rendir tributo a todos los marinos peruanos que, como el huanuqueño Leoncio Prado, ofrendaron su vida por la patria, especialmente durante la Guerra del Pacífico y otras gestas navales que marcaron la historia del país. Homenajear a Grau es también rendir honor a todos los hombres del mar que, con valor, disciplina y sacrificio, defendieron la patria. Si bien es cierto que Leoncio Prado es recordado mayormente por su sacrificio en la Batalla de Huamachuco como soldado del ejército, no olvidemos que también sirvió al Perú como marino, navegando su nombre en la historia como faro de coraje y valentía.