La economía estadounidense, aunque muestra signos de solidez, enfrenta una creciente inquietud entre los actores económicos, especialmente por el impacto de los aranceles en los precios. El sector de la construcción, por ejemplo, ha experimentado un aumento significativo en los costos de materiales importados, lo que ha generado preocupación sobre el futuro de los proyectos en curso y la viabilidad de los nuevos. Este escenario plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del crecimiento económico a mediano plazo y la capacidad de las empresas para absorber estos costos sin afectar el empleo y la inversión.
Según la investigación publicada por Gestión.pe, la Reserva Federal (Fed) ha expresado estas preocupaciones en su “Libro Beige”, un informe que analiza las condiciones económicas en los doce distritos en los que divide el país.
El informe de la Fed revela que, si bien la actividad económica mostró un ligero avance entre finales de mayo y principios de julio, este progreso se ve empañado por el aumento generalizado de los precios en todos los distritos. Este incremento, impulsado en gran medida por los aranceles, está generando un debate interno dentro de la Fed sobre la necesidad de ajustar la política monetaria para mitigar los efectos negativos en la inflación y el crecimiento económico.
La perspectiva de una mejora sostenida de la actividad económica se muestra incierta, ya que solo dos de los doce distritos de la Fed anticipan una expansión. La mayoría de los distritos prevén una actividad estancada o incluso una ligera contracción, lo que refleja un clima de cautela y preocupación entre las empresas. La incertidumbre, según el “Libro Beige”, es un factor clave que contribuye a la prudencia en las decisiones empresariales, limitando la inversión y la contratación.
La publicación del “Libro Beige” se produce en un momento crucial, justo después de que el Buró de Estadísticas Laborales (BLS) informara de un aumento del 2.7% en el índice de inflación interanual en junio. Este repunte, superior al 2.4% registrado en mayo, coincide con las previsiones de los analistas, quienes anticipan que los precios continuarán subiendo a medida que las empresas trasladen a los consumidores los costos de importación derivados de la política arancelaria.
En este contexto, la Fed se enfrenta al desafío de equilibrar la necesidad de controlar la inflación con el riesgo de frenar el crecimiento económico. Aunque el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) ha mantenido los tipos de interés en una horquilla del 4.25% al 4.5%, la presión para tomar medidas aumenta a medida que se acumulan los datos que confirman el impacto negativo de los aranceles. La próxima reunión del FOMC, programada para finales de julio, será clave para determinar el rumbo de la política monetaria estadounidense en los próximos meses. Datos como el PMI manufacturero, que ha mostrado contracciones recientes, añaden presión para considerar una postura más acomodaticia.
Figuras como Susan Collins, presidenta del Banco de la Reserva Federal de Boston, abogan por mantener la paciencia y evaluar cuidadosamente los datos disponibles antes de tomar decisiones sobre los tipos de interés. Collins argumenta que la solidez financiera de las empresas y los hogares podría amortiguar el impacto de los aranceles. Sin embargo, la creciente evidencia de presiones inflacionarias y la desaceleración del crecimiento económico plantean serias dudas sobre la viabilidad de esta estrategia a largo plazo.




