Escrito por: DENESY PALACIOS JIMENEZ
El 15 de diciembre de 1820, es una fecha histórica para Huánuco, aún se vivía la efervescencia del movimiento doceañista; que si bien es cierto fue sofocada con toda la crueldad posible, no había apagado el grito de libertad, frente al abuso del coloniaje español; por lo que el Comisionado Herrera, no tuvo otra salida que convocar a un Cabildo Abierto, y le pregunto a la multitud que se había dado cita :”Huanuqueños: ¿Juráis por Dios y una señal de la cruz el ser independientes de la corona y gobierno del Rey de España y ser fieles a la patria? ¡SI JURO! Contestó la multitud, llena de algarabía, esos gritos han retumbado en el eco del tiempo, luego de haber transcurrido doscientos años; y es que el ser libres significa gozar del beneficio de construir una República democrática, donde impere el respeto, la igualdad y la fraternidad.
En este Bicentenario, se precisa retomar el camino correcto, de lo que significa ser independientes, la República establecida por los criollos, que eran los españoles nacidos en América, sin arraigo a nuestra Historia, ni a nuestra cultura, sino que la identidad de ser peruanos surge, con esa atmósfera española, El General San Martin quiso establecer un protectorado, que se frustró por la ambición de Bolívar, en querer ser el gobernador Vitalicio de la Gran Colombia, que al final terminó en la geopolítica actual de los países que integran el subcontinente de América del Sur.
Si echamos una vista del camino recorrido, está lleno de desuniones y traiciones políticas, alimentadas por el deseo de tener el poder para enriquecerse, el panorama actual aun presenta esa característica.
Con la Reforma agraria, Huánuco dejó de ser la ciudad de las casas haciendas, pero la “viveza criolla” ha permitido que las tierras de los campesinos, nuevamente estén en manos de personas que también se enriquecieron en el quehacer de la representación política; y pese a ser una de las regiones con mayor riqueza natural, por la diversidad de pisos ecológicos, estamos ocupando los últimos niveles de desarrollo humano, pues los gobernantes en su gran mayoría han seguido la línea de los gobernantes de la capital; y el campesino que fue despojado de todos sus bienes y sus mejore tierras, no ha podido revertir su situación de paria, y lo vemos hoy protestando para que su producto encuentre mercado.
A esto se suma, que en la época de violencia interna en nuestro país, esta región se la disputaban los grupos sediciosos de SL y MRTA, y, hemos sido testigos de cómo grupos armados querían imponer por la fuerza su control y poder, con muertes selectivas a quienes se atrevían a negarse, no queremos que esto se repita. Después vimos que el remedio fue tan igual que la enfermedad, cuando el fujimorismo controló por la fuerza también, y no es casual que tengamos la mayor cantidad de “arrepentidos” en el Alto Huallaga. Desde aquel entonces nuestra universidad nacional, se convirtió en un centro proselitista para sus continuas reelecciones, y al igual que los primeros montaron su aparato ingresando docentes, que se encargaban de estas tareas proselitistas y en agradecimiento a su ingreso, muchos de ellos orquestada mente obedecían a estos fines y a sus intereses personales. Quien sabe es la secuela más grande que nos queda de toda esta violencia vivida, aun nuestra casa superior de estudios sirve para fines proselitistas, con el famoso departamento de Humanidades sacado de Ciencias Sociales.
Varios colegas y estudiantes perdieron la vida en manos de estos grupos, que no aceptaban ninguna negativa, y que quisieron que sus directivas debían aceptarse sin dudas, porque no aceptaban un no como respuesta.
Huanuqueños, la historia que nos ha llenado de tantas muertes y oprobio no debe volver a repetirse, confiamos que esta generación del Bicentenario va a poner coto a todo esto, en memoria del gran legado histórico y cultural que tenemos, y de todos aquellos que han ofrendado su vida para ofrecernos una patria libre y soberana.




