La posible desintegración de Google, ordenada por un juez federal, podría paralizar la operativa de la empresa, según declaró su consejero delegado, Sundar Pichai, ante el tribunal. Pichai busca así evitar cambios drásticos que corrijan lo que se considera un monopolio ilegal en el sector de las búsquedas online. Este juicio se produce en un momento de creciente escrutinio sobre el poder de las grandes tecnológicas, donde reguladores de todo el mundo están examinando con lupa sus prácticas comerciales. Recordemos que la Comisión Europea ha impuesto ya varias multas multimillonarias a Google por abuso de posición dominante en el mercado.
Según la investigación publicada por The New York Times, el juez Amit P. Mehta, del Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia, dictaminó el año pasado que Google había infringido la ley para mantener su monopolio en las búsquedas. Este mes, convocó una audiencia para determinar las medidas, conocidas como soluciones, que se implementarían para abordar la conducta ilícita.
Pichai, segundo testigo de la defensa, argumentó que el tribunal debería rechazar las soluciones radicales propuestas por el gobierno, incluyendo la venta forzosa del navegador Chrome y la obligación de compartir datos con sus competidores. El ejecutivo advirtió que la implementación de estas medidas disuadiría a Google de invertir en nuevas tecnologías si se viera obligado a compartir los beneficios con sus rivales por una tarifa mínima. En su defensa, Google insiste en que su éxito se debe a la innovación y a la constante mejora de sus productos, no a prácticas anticompetitivas.
El consejero delegado enfatizó que la combinación de todas las soluciones propuestas haría «inviable invertir en I+D como lo hemos hecho durante las últimas tres décadas, para continuar innovando y construyendo la Búsqueda de Google». La compañía argumenta que las restricciones propuestas podrían frenar su capacidad para competir en el mercado global, especialmente en áreas emergentes como la inteligencia artificial.
Se espera que el testimonio de Pichai sea uno de los momentos clave en esta trascendental audiencia de tres semanas, que podría reconfigurar el equilibrio de poder en Silicon Valley. La industria tecnológica se encuentra inmersa en una carrera por desarrollar productos de internet impulsados por inteligencia artificial, y nuevas limitaciones al negocio de Google podrían impulsar los esfuerzos de sus competidores al tiempo que obstaculizan los suyos. La magnitud de esta batalla legal se refleja en la atención mediática que está recibiendo, con analistas prediciendo un impacto significativo en la futura regulación del sector.
El caso de la búsqueda de Google representa también la primera gran prueba de los esfuerzos del gobierno estadounidense para frenar el enorme poder de las grandes tecnológicas sobre el comercio, las comunicaciones y la información en línea. A esto se suma que, recientemente, un juez federal en Virginia dictaminó que Google también era monopolista en algunas tecnologías de publicidad online, lo que refuerza las acusaciones de comportamiento anticompetitivo. Este otro fallo adverso añade presión a la empresa, que se enfrenta a un creciente número de investigaciones y demandas en diferentes jurisdicciones.




