Por: Manuel Nieves Fabián
477 larguísimos años desde la fundación española y aún no vemos a Huánuco cristalizado en la ciudad que tanto aspiramos, a la altura de los otros pueblos de nuestra patria.
Basta dar un vistazo para constatar:
a) Nuestras calles tugurizadas e insoportables con tanta bulla infernal por tantísimos vehículos que nos ponen los cabellos de punta
b) Nuestros ríos (el Higueras y el Huallaga) contaminados, ya casi sin vidas, salvo el constante agitar de sus olas.
c) Nuestros cerros (jirkas), centinelas y vigías de la ciudad, han sufrido la invasión violenta mucho más catastrófico que la invasión de las hordas bárbaras en el viejo continente.
d) Nuestra ciudad se ha tornado tan insegura por la proliferación de gente de malvivir.
Y podemos seguir enumerando los diversos males que nos aquejan.
Han quedado atrás nuestras calles donde reinaba la paz y la tranquilidad, donde el sol a pesar de su eterno viaje hacía un alto en su camino para tenderse sobre el verde césped y soñar con la luna.
Nuestros ríos, otrahora criadora de bagres, cachpas, huascachos y truchas ya no alegran a los cachpeadores y pescadores, menos a los niños que se deleitaban en su pozas formadas en su recorrido por debajo de los aromáticos guayabos, chirimoyos y pacaes.
Nuestros cerros soñadores que esperaban el amor de la hermosa Pillcohuayta ya no lucen en sus faldas a los frondosos huarangos o a los kaktus poblados de espesos algodones blancos.
Cuanto añoramos a nuestra ciudad y su clima eternamente primaveral con sus cinco barrios tradicionales: Huallayco (Vida), San Pedro (Pendencia), Izcuchaka (Dulce), Calicanto (Encanto) y San Juan (Cuchillo) donde desde épocas remotas reinaba el amor, la amistad y la confraternidad y como símbolo nos dejaron las preciosas Manos Cruzadas.
¡Qué nos está pasando! ¿Por qué no continuamos a ritmos cada más veloces los primeros pasos de los siglos pasados? ¿Por qué hemos aminorado el ritmo y cada vez más se vuelven lentos? Algo nos está sucediendo. Tanto, las autoridades y el pueblo nos hemos vuelto insensibles porque la demagogia y las promesas se han convertido en antídotos para inmovilizarnos.
Nos gustaría:
*Ver hecho realidad que todos, autoridades y pueblo, vistamos la camiseta huanuqueña para luchar por Huánuco.
*Que los que aspiraron a ser gobernantes y ahora lo son cumplan sus promesas y tengamos una vía regional atravesando Llicua-Paucarbamba-Cayhuayna.
*Que se haga realidad la promesa de todas las campañas electorales y tengamos un parque automotor como lo tienen las grandes ciudades de nuestra patria
* Ver a un Huánuco interconectado con vías terrestres, cuidadas y mantenidas con todas sus provincias, especialmente con Puerto Inca, Marañón, Huacaybamba y hacer realidad la unidad territorial.
*Ver a Huánuco ordenado, limpio, atractivo, convertido en el eje del turismo nacional con tantas maravillas que tenemos en este Valle del Pillco, en las provincias alto-andinas y la selva amazónica.
*Ver convertido en realidad el sueño de Pavletich, con fábricas e industrias para salir del estado en la que nos encontramos.
Tenemos de todo, sólo nos falta voluntad, trabajo y perseverancia y que las autoridades regionales y locales piensen primero en Huánuco, su desarrollo y su progreso.



