El Hospital Hermilio Valdizán al borde de una crisis

La situación en el Hospital Hermilio Valdizán, una institución crucial para la atención médica en Huánuco y la región, está llegando a un punto de ebullición. Los trabajadores del hospital, unidos bajo un frente común que incluye sindicatos de enfermería y otros servidores asistenciales, han levantado la bandera de una posible huelga. ¿El motivo? Una administración que, según denuncian, prioriza la agenda política por encima del bienestar de sus empleados y, por ende, de la población que este centro atiende.

En el ojo del huracán se encuentra el director regional, Rolling Cruz Malpartida, acusado por la fuerza laboral del hospital de forzar cambios de funcionarios en puestos clave, sin transparencia y sin el debido proceso. Los trabajadores denuncian que el director ha cerrado la puerta al diálogo, lo que agrava una situación ya tensa, al no atender sus reclamos presentados desde hace tres años.

Los afectados no son solo los trabajadores descontentos. Si se concreta la huelga, los principales perjudicados serán los ciudadanos de Huánuco y áreas circundantes que dependen de este hospital, el mejor equipado en la región para proveer una amplia gama de especialidades médicas. A pesar de su importancia, la institución ya lucha con la carencia de personal médico y de enfermería especializada, lo cual afecta la calidad de la atención.

Dentro de su pliego de reclamos, los trabajadores exigen no solo un cambio en la gestión, sino también la contratación de médicos especialistas, la adquisición de nuevas ambulancias y el pago pendiente de bonificaciones. Uno de los puntos más críticos es la activación del servicio de oncología, una necesidad latente en la comunidad que hasta ahora solo ha sido respondida con promesas vacías.

Es inadmisible que en medio de una crisis de salud pública y con el país sumido en diversos problemas sociales y económicos, un hospital tan vital esté sumido en el caos administrativo y la falta de diálogo. Es hora de que las autoridades pertinentes, incluido el gobernador regional, intervengan para solucionar este conflicto antes de que se convierta en una crisis mayor.

Lo que está en juego es más que una disputa laboral; es el bienestar y la salud de toda una región. Un llamado a la acción es urgente, para evitar que la intransigencia y la falta de visión destruyan la confianza y la eficiencia que deben primar en una institución tan crucial como el Hospital Hermilio Valdizán.