Arlindo Luciano Guillermo
Los estudiantes en el Perú y Huánuco adquieren conocimientos y aprenden habilidades y competencias que les servirán, como arma efectiva de progreso y sobrevivencia, durante toda la vida. Las competencias lingüísticas resuelven conflictos y problemas estratégicos, cotidianos, familiares, sentimentales, legales y políticos. Hasta para reproducirnos y educar hijos utilizamos el lenguaje como un medio aleccionador, afectuoso y persuasivo. Quien lee comprende textos escritos y orales y, por consiguiente, redacta con coherencia, estilo y corrección. Es espantoso leer un texto infestado de errores ortográficos, inconsistencia de argumentos, carencia total de sintaxis y ordenamiento de ideas. Quien lee tiene la ventaja para escribir bien. La argumentación periodística, científica o ensayística se apoya necesariamente en la lectura y las competencias lingüísticas. Más que saber qué es verbo, sustantivo, sujeto y predicado, es prioridad saber leer, escuchar, pensar, redactar, saber ejercer la libertad.
Los estudiantes deben aprender cuatro habilidades en el curso de comunicación: entender lo que escuchan, entender lo que leen, redactar con pensamiento crítico textos escritos y analizar e interpretar imágenes fijas y audiovisuales. Con estas herramientas nada pasa desapercibido para el ciudadano. El abogado lee e interpreta minuciosa, serena y objetivamente el Código Procesal Penal; un jefe de logística tiene que conocer la ley de contrataciones de bienes y servicios con el Estado; un economista sabe la ley de presupuesto como un sacerdote el evangelio para predicar en la misa; el profesor elabora la sesión de clases, según el Diseño Curricular Nacional, para construir y valorar los aprendizajes de los estudiantes; un arquitecto o ingeniero civil diseña y construye hospital, puente o institución educativa basado en “normas técnicas” del MTC, el Minsa o el Minedu. Nadie hace lo que mejor le parezca. Durante el ejercicio profesional, la lectura y la redacción son prácticas cotidianas. Así que nadie se libra de leer, hablar, escuchar, exponer y redactar. La lectura nos acompañará hasta la tumba. Si tuviéramos que elegir nuestro epitafio, seguramente lo haríamos con propiedad. No leemos “por gusto”, sino por necesidad cultural y profesional.
Las canciones son verdaderos poemas, “cuentos musicales”, con alta calidad de metaforización y lenguaje literario. Pensamos en Historia de taxi, Marta, Desnuda, Dime que no (Ricardo Arjona), Las avispas, Ojalá llueva café, Bachata rosa, Burbujas de amor (Juan Luis Guerra), No renunciaré (Lola Flores), Plástico, Pedro Navaja, Decisiones (Rubén Blades), Juanito Alimaña, El cantante, Triste y vacía (Héctor Lavoe), Adrián, ¿Y cómo es él?, ¿Por qué te vas? (José Luis Perales), Gitana, Idilio, Casanova, El gran varón ((Willie Colón), Nos sobran los motivos, Lo niego todo (Joaquín Sabina), etc., etc. El gran varón tiene, como cualquier otro cuento o poema, personaje, relato, tema, trasfondo sociocultural, tesis, argumentación, lenguaje literario y popular; se advierte a un “yo poético”, un narrador omnisciente y figuras literarias.
La salsa clásica El Gran Varón de Willie Colón se presta para el análisis contextual y literario, como si fuera un poema de Vallejo, Neruda, García Lorca o Gabriela Mistral. Reúne todos los requisitos que exige un poema escrito con idoneidad y calidad literaria. El gran varón relata la historia de Simón, que representa el orgullo de don Andrés, el padre. No estudió ni fue lo hubiera querido su padre. Sin embargo, el destino y la identidad de Simón tiene otro camino. Crece en un ambiente de autoritarismo, homofobia, machismo visible y recalcitrante, con sumisión total a la palabra del padre. Hasta que Simón viaja al extranjero. Lejos de la familia se convierte en homosexual callejero, que es comprobado por el padre. Simón muere a los 30 años, solo, sin compañía, de “una rara enfermedad”, en la sala de un hospital público, en el verano de 1986. Había nacido a las 9:43 a.m., de 1956.
En la canción hay cinco ejes temáticos de análisis. El personaje. Simón nació en medio de gran expectativa del padre. Será un gran varón como él, estudiará su misma profesión. Sin embargo, Simón opta por un destino totalmente diferente., El padre, autoritario, intolerante, se desencantará porque Simón es otro: un homosexual. Línea de tiempo. Simón nace en 1956, a las 9:43 a.m. En treinta años suceden hechos de desilusión y frustración. Andrés encuentra a su hijo vestido con “falda, lápiz labial y un carterón”. La muerte solitaria de Simón, probablemente de Sida. Significado contextual. Las palabras “vaina”, “sermón” y “viejo” y la frase “cambió la forma de caminar” tienen sentido muy especiales. Lenguaje popular. Hay cuatro refranes que revelan el tono autoritario y trágico del relato. “No se puede corregir a la naturaleza / palo que nace doblao jamás su tronco endereza.” Hay un narrador omnisciente que conoce íntegramente la historia, a través de él nos enteramos de la vida trágica de Simón.
Las canciones son material didáctico sumamente valioso, efectivo y de educación auditiva para enseñar comprensión lectora. Va a depender del gusto, preferencia y cultura del docente. Así que las canciones sirven para cantar, escuchar, comprender, analizar e interpretar textos. Las canciones se escuchan, aprecian, estudian y entienden.



