Escrito por: Arlindo Luciano Guillermo
El Gran Desafío (Edit. San Marcos, 2005. Págs. 79) es la tercera novela de Andrés Cloud, que relata las vivencias estudiantiles del quinto año de secundaria, Promoción Manuel González Prada, de la Gran Unidad Escolar Leoncio Prado. Según la confesión del autor en A libro abierto, El gran desafío es parte de la trilogía titulada Destino; las otras dos son Diáspora y Fin de siglo; juntas abarcan dos décadas. “Novela tardía” está ambientada a finales de la década del 50, en los años de la “Glostora, el sen sen, el uniforme comando almidonado, la instrucción premilitar, las grandes unidades escolares y los apodos, así como las peleas a puño limpio y sin perversidad, del Huánuco aún con los problemas sociales descritos en Autopsia de Huánuco (1937) de Esteban Pavletich.
El gran desafío acusa cercanía con novelas relevantes de la literatura peruana: Los ríos profundos (1959) de José María Arguedas –novelista admirado por Cloud–, La ciudad y los perros (1963) de Mario Vargas Llosa y El viejo saurio se retira (1969) de Miguel Gutiérrez. Si tomamos como referencia La ciudad y los perros, El gran desafío fue publicada cuarentidos años después, cuando empezaba el boom de la novela hispanoamericana. En las cuatro novelas hay señales constantes: estudiantes adolescentes y jóvenes, vivencias, picardías y palomilladas, rebeldía contra el autoritarismo o el fanatismo, liderazgo juvenil y cofradía que reúne a los más osados, todo en un escenario cerrado y una ciudad importante (Lima, Piura, Abancay, Huánuco). El Círculo de La ciudad y los perros es el Estado Mayor de El gran desafío, la Pies Dorados de Huatica son las prostitutas Na, Ne y Ni.
El gran desafío, novela enteramente urbana, no presenta audacia ni propuestas novedosas. No alcanza la pericia y la innovación de Ay, Carmela ni Los últimos días de papá Ata; sin embargo, exhibe agilidad del relato, flashbacks oportunos y calculados, la presencia de personajes adolescentes vitales y con adrenalina al tope, activos, hormonales y movedizos. La novela gira alrededor de dos ejes complementarios: frustrada pelea entre el atlético Gallo Hervido y el indomable Tragamono y el encierro del profesor de historia para evitar el examen final por disposición pública del Estado Mayor; ambos hechos fracasan por un inusitado incendio en el centro de la ciudad. El lector interesado queda a la expectativa del desenlace final. Los personajes de Cloud distan mucho de la dureza y brutalidad de La ciudad y los perros, un poco cerca de la discriminación social y cultural de Los ríos profundos y distantes del fanatismo religioso y el prejuicio de El viejo saurio se retira. Los jóvenes leonciopradinos son únicos, típicos avispados, pícaros temerarios, palomillas de colegio público, que se burlan y hacen la vida a cuadritos a los profesores con apodos hilarantes, indiferencia y aburrimiento en las clases, que concurren a prostíbulos, se retan como gallos de pelea.
Los ocho capítulos de la novela tienen una clara segmentación con saltos temporales y espaciales pertinentes. Del I al II se relata las vivencias de treintiocho estudiantes del quinto año de secundaria, segundo piso, aula Mariano Melgar, promoción Manuel González Prada, de la Gran Unidad Escolar Leoncio Prado, institución emblemática de Huánuco. Todo ocurre el viernes 13 de diciembre, al día siguiente sería el examen de Historia de la Cultura Peruana, dictado por el respetable amauta Mauricio I. Gonzales Maurtua, que debe ser frustrado por el accionar del todopoderoso Estado Mayor (equivalente al Círculo de La ciudad y los perros, liderado por el Jaguar y secundado por Rulos, Cava y Boa). El abusivo e impertinente profesor Teodoro Zaragoza y Quintanilla, más conocido como el Cetáceo, recibe una lección de escarmiento en el aula de clases, también ordenado por el Estado Mayor: todos deben tener los bolsillos del pantalón desfondados y asistir sin calzoncillos para cuando el profesor de Geografía Económica realice la impertinente requisa encuentre los genitales del estudiante.
Los capítulos IV, V y VI están centrados en perfilar la personalidad y la relevancia de personajes ejes: el Tragamono, “siniestro, indomable y sanguinario”, Nazareth Wínker Sajamí Shupingahua, y el Gallo Hervido, de “familia adinerada y aristocrático”, Rigoberto Aniceto Bernasconí Morla; ambos son los contrincantes del gran desafío; además, del profesor José Balta de la Flor, químico-farmacéutico, “viejecito huesudo”, con “ceguera olfativa”, experto de reacciones y nomenclatura químicas, la “ininteligible estatua monologante, más conocido como el Batracio, Enredadera, Rana Seca. Los dos últimos capítulos, VII y VIII, diluyen la expectativa de la pelea provocado por un inusitado incendio de la casa Ford y, por consiguiente, el alivio del carcelero Cholo Santiago Lázaro Ulloque, quien iba a colocar el candado en la puerta del amauta, el muy respetable profesor Mauricio I. Gonzales Maurtua, para que no asista al colegio el sábado 14 de diciembre; así no habría examen final y el Estado Mayor habría hecho sentir su poder irrefutable.
En la novela se advierte a Huánuco como una ciudad aldeana, muy provinciana, con huertas, sin mucha modernidad de infraestructura, con incipiente carretera de penetración a la selva, con La Crónica, Última Hora, El Comercio, venta de automóviles, sirena para advertir urgencias, pero con cine, casas comerciales y notoria estratificación social y cultural. En esa línea, Andrés Cloud asume la observación del sociólogo perspicaz y despierta al avance y transformación de Huánuco de la segunda mitad del siglo XX. “Huánuco siempre ha sido una ciudad pequeña, de bolsillo. (…) Son tres círculos invisibles, concéntricos, intangibles, imperceptibles a simple vista, pero reales y efectivo, con sus límites precisos y jerarquizados por tácitos indicadores sociales, culturales y, sobre todo, económicos. Todo ello sustentado en cierto modo por la profusa iluminación de la zona céntrica, la penumbra de los barrios y la oscuridad de la periferia y alrededores”. (Pág. 65).




