Escrito por: DENESY PALACIOS JIMENEZ
Ramón Espinoza Guerrero (2020), nos indica que “La Sociedad Capitalista estaría compuesta por tres grandes periodos centenarios claramente discernibles, alrededor de: 1750 a 1850, 1850 a 1950 y 1950 a 2050. El tercer y último periodo civilizatorio, el Globalismo, se caracteriza por su obsolescencia y autodestrucción sistémica”. La autodestrucción y cambio de época, que estaría ocasionando, nuevamente, un ciclo contrario de reconstrucción económica nacional por proteccionismo con propensión a la autosuficiencia (la pandemia del covid-19 devela este proceso). Estados Unidos y Europa están dando el ejemplo. Los países atrasados como el Perú ingresarían tardíamente a estas dinámicas nacionalistas, lo que ocasionaría un alto costo social.
Espinoza Guerrero, nos presenta un interesante análisis que debemos tomar en cuenta, pues nos hace un recuento de cómo se ha dado la economía mundial después de la II Guerra Mundial entre los años 1945 a 1970, se reconstruyeron las economías nacionales de Eurasia devastadas por la guerra. A base del acuerdo de Bretton Woods de 1944 (EE.UU), que se realizó cuando era obvia la derrota del nazismo, se desarrolló un proceso de reproducción y revalorización del capital y el trabajo en el Hemisferio Norte como nunca antes en la historia del Capitalismo. Este acuerdo diseñó los tres instrumentos de la economía global —el Banco Mundial, el FMI y el GATT— que comenzaron a implementarse con la puesta en marcha del Plan Marshall, el cual inyectó el circulante monetario para la reconstrucción de Europa de 1948 a 1952. A partir de la década de 1970 —desde que Nixon devaluó el dólar y lo declaró inconvertible en oro en el año 1971, y el precio del petróleo se multiplicara por más de 15 veces (1971 – 1976), se inició la primera crisis financiera y energética de posguerra, coincidiendo todo ello con el inicio de la tercera revolución industrial a fines de 1970—, se detuvo progresivamente el ciclo reproductivo del Capitalismo nacional de Eurasia y surgió otro, diferente y superior, fundamentalmente especulativo y de tipo planetario.
La enorme capacidad productiva y de concentración de capital de los países desarrollados, superaba la capacidad adquisitiva de sus propios mercados nacionales, se desbordó hacia el llamado Tercer Mundo —sobre todo hacia el gigantesco continente asiático— en busca de tierra y mano de obra barata, y destinos de exportación. Margaret Thatcher (1979) desde Inglaterra y Ronald Reagan (1981) desde los Estados Unidos lideraron el llamado mercado libre mundial, y con este la caída de todas las fronteras económicas, culturales y políticas del mundo no desarrollado y del mundo socialista. Hasta que cayó el Muro de Berlín (1989) y se institucionalizó —con el Consenso de Washington— el desarrollo del Capitalismo Global por mercado libre, inversión extranjera y plataformas de exportación en todos los rincones del planeta.
Es así como ingresamos al tercer ciclo donde se da la primera gran metamorfosis de toda la sociedad mundial. Nació el Sistema Capitalista global que hoy vivimos.
Los países atrasados de América Latina como el Perú —que no desarrollaron por sí mismos formas económicas y sociales de tipo capitalista, en coexistencia con formas de producción feudal y comunal— comenzaron de pronto, entre los años 1980 y 2000, una gran reestructuración sistémica como nunca antes desde la colonización española. Sus modalidades económico-sociales de tipo pre capitalista se extinguieron o debilitaron, sin que se constituya una economía moderna en su lugar, sino más bien un Capitalismo urbano tardío sobre la base del subempleo de gran parte de la PEA nacional. Y todo ello porque se ha trasladado el gran valor de trabajo humano al gran valor del mundo del capital; esto fue posible porque Asia recibía la industria desmontada de Occidente —a partir de la segunda mitad de la década de 1970, para la producción a escala que tendría como destino principal el macro consumo norteamericano—, Estados Unidos se dedicaba al desarrollo de su moderna economía de servicios (experimentación técnico-científica, arte y recreación, etc.) y a emitir dólares y bonos para cubrir su mega- déficit fiscal que los asiáticos adquirían con las ganancias producidas por el flujo comercial.




