La gestión empresarial moderna a menudo busca inspiración en figuras y organizaciones disruptivas. Mauricio Castro, gerente general de Simétrica Almacenes, no es la excepción, encontrando un modelo a seguir en el visionario Elon Musk y su empresa aeroespacial, SpaceX. Castro comparte sus perspectivas y motivaciones en un reciente “Ping Pong”, revelando las influencias que moldean su enfoque de liderazgo.
Según la investigación publicada por El Comercio, la rutina matutina de Castro, sus preferencias culturales y sus ideales profesionales convergen para ofrecer una visión integral de un ejecutivo que valora tanto el equilibrio personal como la innovación constante.
Castro inicia sus días a las 5:00 a.m., buscando la conexión con el mar a través del surf, una actividad que, aunque temporalmente suspendida, refleja su búsqueda de armonía y recarga de energías. Esta disciplina se complementa con su interés por la lectura, actualmente inmerso en “Las ciudades de la Edad Media” de Henry Pirenne, un texto que le permite analizar la evolución de las sociedades y estructuras urbanas.
En cuanto a herramientas indispensables, Castro prioriza su teléfono y computadora, dispositivos que facilitan su comunicación y acceso a la información. Dentro de su ecosistema digital, aplicaciones como WhatsApp, YouTube, Spotify, ChatGPT y Claude son fundamentales para mantenerse conectado, informado y productivo. Su eclecticismo se extiende a las plataformas de streaming, valorando la calidad de las series sobre la marca específica.
Aunque práctico en lo que respecta a su automóvil, un funcional Mazda 6, Castro no escatima en la búsqueda de destinos relajantes, prefiriendo la playa como su refugio ideal. Su cocktail predilecto, whisky en las rocas, y su deseo de encontrar un espacio que combine trabajo y descanso frente al mar, subrayan su conexión con la naturaleza y su necesidad de desconexión para potenciar su creatividad.
La filosofía de Castro se resume en tres palabras: leal, apasionado y alegre. Su frase guía, “Los éxitos del pasado no garantizan los éxitos del futuro”, lo impulsa a buscar la superación continua. Su admiración por SpaceX radica en su capacidad para “soñar en grande y romper paradigmas”, una cualidad que aspira a replicar en su propia gestión. Aunque le gustaría cenar con Elon Musk, su principal petición sería evitar temas políticos, enfocándose en la visión empresarial. Destaca la influencia de su primer jefe en GML, reconociendo el valor del aprendizaje constante.




