Escrito por Israel Tolentino
Las hijas duermen, uno prepara el desayuno y en esa distancia entre el cuarto y la cocina, las imágenes de El fuego de los niños, en el Lugar de la Memoria (LUM) diciembre 2021 abril 2022 en Lima, curada por Manuel Munive y actualmente en el Centro Cultural de la Universidad Nacional San Agustín (UNSA) en Arequipa, se entrecruzan con el pan, los huevos, la palta, la kiwicha, las limas…
La distancia es una de las maneras de tener objetividad sobre los sucesos, la generación de los 80s, de ese período en guerra interna, tienen cicatrices que necesitan mostrar. La silueta bordada del mapa del país dice: violencia estructural en el Perú y una leyenda con frases que suenan a recientes: una nueva violencia tiene el rostro de la injusticia y el olvido; este es el caudal del llanto de las víctimas del conflicto, de los desaparecidos y muertos … con esta instalación, te recibe la muestra.
Un período difícil de digerir, sobre todo para quienes fuimos niños en esa década. Recuerdo comprar un pan con 10 céntimos, la prensa y el Club de París y que un préstamo de 900 millones cambiaría el destino; el Apra como una solución a la iniquidades nacionales, las largas colas, con Intis en mano, para comprar arroz, azúcar, leche Enci, dólar MUC; los cadáveres llegando a las morgues de los pueblos esperando ser identificados, los letreros de “así mueren los soplones” y los sesos desparramados sobre la tierra hirviendo de moscas; las torres caídas, camiones del ejército atacados por minas cruzando algún puente amazónico, Marino Meza, un periodista local asesinado; igualmente el profesor Shobi; esos ochentas, tendiendo la ropa en el cordón de dinamita, resistente a la lluvia y las manchas. Todos con una deuda de mil dólares; civiles y soldados conocidos desaparecidos, el mayor Díaz, personaje temido, rodeado de morocos a quienes el Fal les sobrepasaba en tamaño, ochentas chichas con Sendero Luminoso, el MRTA, el comando Rodrigo Franco, los Sinchis, los Umopar…Tingo, Tingo María… ¡vamos a Tocache…!

Recuperar la poquita fe perdida (Performance de Emilio Santiesteban en Emergencia artística, curada por Gustavo Buntinx en 1999) nombres que nos alcanzan: Anselmo Carrera, Alfredo Márquez, Alex Angeles, Johanna Hamann, Herbert Rodríguez, el Chino Domínguez, Herman Schwartz, Charo Noriega, Eduardo Villanes, Ricardo Wiesse, Kukuli Velarde, Jesús Ruiz Durand, Fernando Bryce… 1992, en una jaula el ideólogo de tanta sangre, fuego y terror.
El fuego de los niños, la he mirado con toda la paciencia del mundo, leyendo cada palabra, cada frase, viendo como a través del arte, se puede transformar el mal recuerdo en poesía sanadora, confrontarse con esas costras oscuras,
El pasado domestica (2015)
duras y silentes que llevamos desde infantes, pequeños testigos, de esos titulares enormes con fotografías en primer plano de cuerpos diseccionados y enterrados en fosas formando charcos de sangre; lágrimas que no saben a nada, sino reflexiones que te hacen decir para tus adentro, esto no debe volver a suceder.
Nereida Apaza Mamani, la artista sanadora, ha logrado confabular en un solo espacio, el LUM, todos esos años de aciago destino, que, mirando hoy, desde uno de esos escenarios de la guerra: Huánuco, cuesta creer, que puedan estar los hijos al lado, creciendo, llevando adelante un sueño.
La muestra está formada por secuencias, en palabras de la artista: Esta exposición está construida en base a recuerdos de mi infancia. Un aula de clases titulada: La utopía de la educación, te recibe con un conjunto de cuadernos, hechos en tela, que se donaban en el primer gobierno aprista, hojas amarillentas, papel barato para el uso del estudiante en las escuelas estatales; grupos de obras en pequeño formato con títulos como: NN, La oscuridad, Warmi, Los sonidos de las palabras y Yo pregunto. Se avanza por la sala y encuentras, El pasado doméstica (2015); Los desaparecidos (2015); Escrito está (2021), instalación con prendas de tocuyo desvestidas de la patria informe con frases bordadas en hilo rojo: defendamos un derecho; el pueblo tiene coraje; el precio de la desunión; en que país morimos…

Ofrenda sin gloria (2015), pequeña obra que trae dentro de sí la horripilante historia de la entrega de los restos de los estudiantes asesinados de la universidad La Cantuta, en cajas de leche evaporada Gloria. Pachamama (2021); El pueblo unido (2021); Recordar nuestra historia (2015); en el último ambiente: Caligramas y Poemas (2015) delicados bordados en lienzos grandes y pulcros con imágenes hechas a puntadas de hilo negro y collages de palabras recortadas de diarios, finalmente un video: El fuego de los niños (2021) realizado a partir del material hemerográfico juntado por su padre, como cuenta Nereida, por 30 años, del cuales, ha tomado diversas imágenes que coinciden con la historia nacional actual, ha convertido los momentos más oscuros y amargos de esas imágenes en luces y sabor amigable con que cerrar el círculo y prepararse para emprender un nuevo destino, un anhelo de cada ciudadano, de cada padre, es señal de ello, que el fondo musical sea interpretación se su papá, Edgar Apaza Flores.
Mientras dormían los masacraron, frase a tener presente hoy por quienes podemos dormir tranquilos, sabiendo que una generación se perdió en vela soñando por un mejor país en los ochentas, comprendiendo que papá, como Guido en la Vida es bella, hacían malabares por mantenernos sonrientes. (Amarilis, junio 2022).




