La economía global, aunque muestra signos de resiliencia, enfrenta un panorama económico matizado por tensiones comerciales y desafíos internos en diversas regiones. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado al alza su previsión de crecimiento para 2024, pero las perspectivas a largo plazo siguen sujetas a incertidumbres, especialmente relacionadas con las políticas arancelarias y la dinámica inflacionaria.
Según la investigación publicada por El Comercio, el FMI ahora proyecta un crecimiento mundial del 3% para este año, superando la estimación anterior del 2,8% realizada en abril. Sin embargo, esta mejora palidece en comparación con el crecimiento previsto del 3,3% para 2025, lo que sugiere una moderación en el ritmo de expansión económica.
El ajuste al alza en la proyección de crecimiento mundial se atribuye, en parte, a una pausa temporal en la implementación de aranceles más altos por parte de Estados Unidos hacia sus socios comerciales, un respiro que, no obstante, expirará el 1 de agosto. Adicionalmente, la depreciación del dólar y ciertos estímulos fiscales implementados en economías clave, como la estadounidense, contribuyeron a este impulso. Sin embargo, la acumulación de inventarios por parte de las empresas en anticipación a posibles aumentos arancelarios podría generar una contracción en la actividad comercial en el futuro cercano, específicamente en el segundo semestre de este año y en 2026.
Las economías muestran trayectorias divergentes. Estados Unidos, por ejemplo, experimentará un crecimiento más moderado del 1,9% en comparación con el 2,8% proyectado para el próximo año, debido a que la inflación comienza a reflejar el impacto de los aranceles. En la Eurozona, se anticipa un crecimiento del 1%, con una ligera mejora para Alemania (+0,1%) que le permite evitar una recesión, mientras que las previsiones para Francia (+0,6%) y España (+2,5%) se mantienen estables.
En contraste, China presenta un panorama más optimista, con un crecimiento revisado al alza del 4,8%, acercándose al 5% previsto para 2025. Este repunte se debe, en parte, a la acumulación de productos chinos, particularmente en Estados Unidos, aunque el país enfrenta desafíos internos como una demanda interna débil, la baja confianza del consumidor y la crisis en el sector inmobiliario. La expansión de la clase media china, que supera los 400 millones de personas, sigue siendo un factor crucial para el crecimiento a largo plazo, aunque su impacto se ve atenuado por las tensiones geopolíticas y comerciales.
En América Latina y el Caribe, se prevé un crecimiento económico del 2,2% en 2025, superando ligeramente la previsión de abril, pero aún por debajo del 2,4% registrado el año anterior. Brasil experimentará una expansión del 2,3%, a pesar de enfrentar desafíos fiscales significativos, mientras que México muestra una recuperación, con una previsión de crecimiento del 0,2% tras la contracción anticipada anteriormente. Argentina, por su parte, mantiene sus proyecciones de crecimiento en +5,5% para este año y 4,5% para 2026, impulsada por un proceso de desinflación.




