La justicia y la visibilidad de la violencia sexual centran el debate en torno a “Black Box Diaries”, un documental japonés que compite por el Óscar a Mejor Documental este domingo. La obra, dirigida por una cineasta japonesa, narra su lucha por obtener justicia tras denunciar una agresión sexual, enfrentándose a lo que describe como la ineficacia y resistencia del sistema judicial nipón. A pesar del reconocimiento internacional, la película enfrenta un veto de facto en su país de origen, lo que pone de relieve las tensiones entre la percepción global y la interna sobre temas sensibles en Japón. La tasa de condenas por delitos sexuales en Japón es notoriamente baja en comparación con otros países desarrollados, lo que alimenta el debate sobre la necesidad de reformas.
Según la investigación publicada por The New York Times, la película, a pesar de su nominación a los Premios de la Academia, no ha encontrado distribución en Japón, generando controversia y debate en la sociedad japonesa.
En “Black Box Diaries”, Shiori Ito, la periodista protagonista, expone su experiencia tras denunciar haber sido violada en un hotel por un reconocido periodista de televisión. El relato se centra en el proceso legal y las dificultades que enfrentó al buscar justicia en Japón, donde la denuncia de agresiones sexuales aún enfrenta estigma social y obstáculos legales. El documental se estrenó en el Festival de Cine de Sundance en enero de 2024, obteniendo elogios de la crítica y generando interés internacional.
A pesar de su amplia difusión en más de 30 países, incluyendo su lanzamiento en cines estadounidenses en octubre, “Black Box Diaries” no ha logrado superar la barrera de la distribución en Japón. Una filial japonesa de un importante servicio de streaming rechazó su distribución a principios de este año, y los cines locales han mostrado poco interés en proyectarla. Esta situación contrasta fuertemente con el reconocimiento que la película está recibiendo a nivel internacional, especialmente con su nominación al Óscar.
La situación se complicó aún más en octubre, cuando antiguos abogados de Ito y otros que la habían apoyado previamente, incluyendo periodistas, expresaron públicamente su desacuerdo, alegando que la cineasta había utilizado imágenes sin el consentimiento de las personas que aparecían en ellas. Estas acusaciones han añadido una nueva capa de controversia al ya complejo panorama de la distribución del filme en Japón.
Este no es el primer caso en el que Japón muestra reticencia a exhibir películas que, a pesar de ser bien recibidas en Hollywood, presentan una imagen desfavorable del país. “The Cove”, un documental sobre la caza de delfines en Taiji, y “Unbroken”, una película sobre el trato cruel a prisioneros aliados durante la Segunda Guerra Mundial, tardaron al menos un año en estrenarse en Japón después de su lanzamiento en Estados Unidos. “The Cove”, dirigida por un cineasta estadounidense, ganó el Óscar al mejor documental en 2010, generando un intenso debate en Japón sobre las prácticas de caza de delfines.




