El equipo Israel se desvanece del podio mientras Soler triunfa en La Farrapona.

El mundo del ciclismo profesional se ha visto sacudido en los últimos años por crecientes tensiones geopolíticas, especialmente aquellas relacionadas con el conflicto palestino-israelí. Estas tensiones han trascendido las fronteras de la política y han impactado directamente en eventos deportivos de renombre, como la Vuelta a España. La seguridad de los atletas y la integridad de la competición se han convertido en preocupaciones centrales para los organizadores y equipos.

Israel-Premier Tech, el equipo ciclista en el centro de la controversia, se vio obligado a tomar medidas drásticas para salvaguardar a sus corredores ante las protestas generalizadas.

Según el reportaje de El País, el equipo Israel-Premier Tech retiró la palabra “Israel” de sus maillots antes de la decimocuarta etapa de la Vuelta, que concluyó en los lagos de Somiedo. Esta decisión se tomó luego de que decenas de manifestantes, opuestos a las acciones de Israel en Gaza, amenazaran con interrumpir la carrera, obligando a los responsables del equipo, liderado por Sylvian Adams, a actuar con cautela. La comunicación oficial del equipo enfatizó que esta medida buscaba “priorizar la seguridad de nuestros ciclistas y de todo el pelotón, en vista de la naturaleza peligrosa de algunas protestas en la Vuelta a España”, adoptando un kit con el monograma del equipo para el resto de la carrera, una estrategia ya empleada en vehículos y ropa informal.

A pesar de esta concesión, las protestas no cesaron. Los grupos pro-palestinos, organizados estratégicamente, continuaron manifestándose en varios puntos del recorrido. Un ejemplo claro fue la salida en Avilés, donde se produjo una interrupción de diez minutos debido a las protestas a favor de Palestina y en contra del “genocidio israelí”. Estas manifestaciones han sido una constante en la Vuelta, incluso forzando a adelantar la meta en Bilbao para evitar posibles disturbios con la Ertzaintza. Más allá de las controversias, la etapa también fue testigo de la victoria de Marc Soler, del UAE, quien se impuso tras una fuga en solitario hacia el alto de La Farrapona. La organización de la carrera, junto con las fuerzas policiales, se ha visto superada por la magnitud y la ubicuidad de las protestas, lo que ha llevado a un refuerzo de la seguridad para garantizar la protección de los corredores.

El director deportivo del Premier Tech, Óscar Guerrero, defendió la postura del equipo, argumentando que su exclusión de la Vuelta sentaría un precedente que los obligaría a retirarse de otras competiciones internacionales. Guerrero apeló a la empatía, pidiendo que se considerara la situación del equipo, que se ha ganado su lugar en la élite del ciclismo tanto por méritos deportivos como por cumplimiento de las regulaciones. En medio de la incertidumbre, un ciclista anónimo expresó su gratitud por el aumento de la presencia policial, descartando rumores de un posible motín en el pelotón. La Unión Ciclista Internacional (UCI), por su parte, condenó las protestas, pero se abstuvo de tomar medidas más drásticas, dejando la resolución final en manos de los organizadores de la Vuelta. El despliegue de seguridad incluyó, incluso, la presencia de remolques de apoyo a lo largo del recorrido, uno de ellos curiosamente llamado “Salvador Dalí”, haciendo un guiño al paso de la Vuelta por Figueres y su inicio en el museo dedicado al célebre artista surrealista.