El entramado político entre Castillo y Vizcarra discursos afines apoyos congresales y el factor del escudero

La coincidencia en la destitución congresal es solo la punta del iceberg en las similitudes entre los expresidentes Pedro Castillo (2021-2022) y Martín Vizcarra (2018-2020). Ambos exmandatarios, que gobernaron en periodos de alta inestabilidad política en Perú, comparten más de lo que aparenta su distanciamiento ideológico. El entramado de alianzas tejidas en el Congreso, la defensa legal compartida y ciertas coincidencias en su discurso político, sugieren una convergencia que va más allá de la casualidad.

Según la investigación publicada por El Comercio, Vizcarra evitó recientemente una nueva inhabilitación gracias al respaldo o abstención de 20 congresistas, mayoritariamente pertenecientes a bancadas de izquierda. Este apoyo proviene de agrupaciones que, en su momento, mostraron afinidad con la gestión de Pedro Castillo, revelando una red de conexiones políticas que trasciende las diferencias partidarias.

Entre los bloques que favorecieron a Vizcarra se encuentran Juntos por el Perú – Voces del Pueblo, la Bancada Socialista y el Bloque Democrático. Roberto Sánchez Palomino, líder de la primera agrupación, fue un pilar en el gabinete de Castillo como ministro de Comercio Exterior y Turismo desde julio de 2021 hasta el 7 de diciembre de 2022. Su influencia en el gobierno de Castillo fue tal que su bloque parlamentario se convirtió en un escudo frente a intentos de interpelación y censura.

Figuras como Guillermo Bermejo y la ex primera ministra Betssy Chávez, también ligada al intento de autogolpe de Castillo, formaron parte de Perú Democrático, evidenciando una corriente de pensamiento y acción política común. Abogados como Raúl Noblecilla y Ronald Atencio, cercanos a Sánchez Palomino, llegaron a Palacio de Gobierno, presentando denuncias contra la entonces fiscal de la Nación, Patricia Benavides, quien investigaba al expresidente por presunta corrupción. Noblecilla, incluso, ocupó brevemente el viceministerio de Gobernanza Territorial.

Otros parlamentarios de izquierda, como Pasión Dávila y Alfredo Pariona (Bancada Socialista), también jugaron un papel crucial en la reciente votación sobre Vizcarra. Dávila, señalado como operador de Castillo en el Congreso, incluso formó parte de una comitiva internacional que defendió al expresidente, difundiendo narrativas sobre un supuesto golpe en su contra. Él mismo admitió estar siempre del lado de Castillo, argumentando que no se le permitió gobernar. Dávila llegó a utilizar un viaje a Argentina para pedir la liberación del expresidente y el cierre del Congreso, presentándose como líder del movimiento “Libertad de Pedro Castillo Terrones”.

Alejandro Salas, exministro de Cultura y Trabajo de Castillo, se ha convertido en vocero y defensor de Vizcarra, tras haber renunciado a su cargo en el gobierno de Castillo después del fallido autogolpe. Salas, quien postuló al Congreso por Somos Perú junto a Vizcarra en 2021, defendió al exmandatario en el proceso de inhabilitación, generando controversia con su accionar en el hemiciclo. Salas ha declarado que, si Vizcarra llegara a la presidencia, evaluaría un posible indulto a Castillo, aunque considera que lo que hizo el 7 de diciembre fue un delito.

Esta convergencia de factores –aliados en el Congreso, discursos con puntos de encuentro y el mismo representante legal– plantea interrogantes sobre las dinámicas políticas en Perú y la persistencia de ciertas narrativas en la esfera pública. Analistas como Pedro Tenorio y Enrique Castillo señalan que existe un vínculo entre Vizcarra y Castillo, aunque no sea explícito, sino más bien una afinidad representada por figuras como Alejandro Salas.