El desempeño inicial del nuevo aeropuerto 6 relatos que ilustran su primera semana

El reciente estreno del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez ha desatado un proceso de adaptación que, si bien era previsible, ha evidenciado desafíos logísticos y operativos. La puesta en marcha de una infraestructura de esta magnitud siempre conlleva una curva de aprendizaje, especialmente en un contexto de alta demanda de pasajeros y complejidad técnica. Se debe tener en cuenta que la modernización del aeropuerto, con una inversión que supera los mil millones de dólares, busca posicionar a Lima como un hub regional clave en el transporte aéreo.

Según la investigación publicada por El Comercio, la primera semana de operaciones del nuevo terminal ha estado marcada por una serie de ajustes y mejoras necesarias para optimizar la experiencia del usuario y la eficiencia operativa.

Donald Castillo, director general de Aeronáutica Civil del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), reconoció en rueda de prensa la necesidad de un periodo de “maduración” para el nuevo aeropuerto, equiparándolo en complejidad administrativa a la de un hospital. Castillo admitió la existencia de “cosas por corregir y mejorar”, enfatizando que el objetivo primordial es garantizar la seguridad, regularidad y eficiencia de las operaciones. El Aeropuerto Jorge Chávez maneja un promedio de 85,000 pasajeros diariamente.

Uno de los problemas identificados se relaciona con la distribución de combustible. Según Castillo, una “inadecuada planificación técnica” provocó deficiencias en el abastecimiento, a pesar de la considerable capacidad de la nueva planta (nueve millones de galones). En respuesta, se han instalado doce carretas hidrantes en las Posiciones de Estacionamiento de Aeronaves (PEAs), con la proyección de alcanzar un total de dieciocho unidades en breve. Este sistema permite el suministro directo de combustible a las aeronaves desde una red central de tuberías, agilizando el proceso de recarga.

Las molestias reportadas por los pasajeros también han sido reconocidas por el funcionario. Castillo considera que el malestar es “legítimo”, atribuyéndolo a las altas expectativas generadas por un aeropuerto nuevo, cuya operación real solo puede evaluarse con el flujo actual de pasajeros. Incidentes menores, como inundaciones puntuales y problemas de señalización, han sido reportados, aunque el aeropuerto, según Castillo, opera bajo condiciones de seguridad estables.

Algunos viajeros han notado mejoras y otras no tanto. Frank Zavaleta, viajero con destino a Arequipa, experimentó demoras en el aterrizaje y dificultades para encontrar transporte al salir del aeropuerto, señalando la necesidad de mejorar la señalización y la disponibilidad de taxis a precios razonables. Christian Vivanco, viajero hacia Trujillo, resaltó la magnitud del nuevo terminal y la variedad de locales comerciales, aunque admitió cierta dificultad inicial para orientarse.

Por su parte, Alfonso Florez, gerente general de la Fundación Transitemos, relató un trayecto caótico desde Miraflores debido a la congestión vehicular y la falta de señalización en los accesos al aeropuerto. Sus 76 años hicieron que la mala señalización sea aun más evidente. En tanto, José Manuel, Presidente de la Asociación Yo Soy Sus Ojos, hizo hincapié en la importancia de la accesibilidad para personas con discapacidad, mencionando la necesidad de señalización en braille, información auditiva y servicios de acompañamiento.

El ingeniero civil Juan Carlos Dextre apuntó a un problema de capacidad generado por el diseño del sistema, particularmente en el área de Migraciones. Según Dextre, la optimización de la revisión de maletas ha incrementado el flujo de pasajeros hacia Migraciones, creando un cuello de botella. El experto sugiere mejorar la capacidad de Migraciones y regular el acceso al área de revisión de maletas para evitar aglomeraciones. Por otro lado, Jorge Fernández Castro, Coordinador de la carrera de Negocios Internacionales de la USIL, comentó que las exportaciones se siguen realizando con relativa normalidad, aunque los operadores extra-aeroportuarios piden mayor previsibilidad en la entrega de mercancías. Finalmente, Sandro Paz, ingeniero industrial, sugirió el uso de la tecnología para monitorear el flujo de personas y anticipar problemas.