El desafío del drenaje en Huánuco

Las lluvias recientes han dejado al descubierto una vulnerabilidad crítica en Huánuco: un sistema de drenaje colapsado. Este inicio de año, las precipitaciones han interrumpido el tránsito en arterias vitales como la carretera Huánuco-Tingo María y la ruta hacia Cerro de Pasco, una situación predecible en una región acostumbrada a los huaicos. Sin embargo, lo que ha causado alarma es el colapso del sistema de drenaje de Huánuco, una infraestructura que, incluso ante lloviznas menores, ha demostrado su insuficiencia.

Este sistema, construido por el señor Giles en su momento, ahora se ve obstruido por todo tipo de desechos y negligencia. Es un reflejo del descuido colectivo y la falta de mantenimiento adecuado, especialmente crítico en zonas neurálgicas como el mercado central. La acumulación de residuos sólidos por parte de los vecinos ha exacerbado el problema, llevando las aguas de lluvia, junto con residuos, hacia el río Huallaga.

Según expertos, la solución a esta crisis urbana requiere una estrategia integral y colaborativa. En primer lugar, es imperativo instaurar un régimen de mantenimiento constante del sistema de drenaje, liderado por la municipalidad y apoyado por entidades como SEDA Huánuco y Defensa Civil. Este debe incluir la limpieza regular de desagües y la sensibilización comunitaria sobre el manejo adecuado de residuos.

Asimismo, es esencial implementar políticas de urbanismo sostenible que contemplen la creación de infraestructuras verdes y sistemas de drenaje modernos, capaces de adaptarse a las condiciones climáticas extremas y al crecimiento urbano. La inversión en tecnología y sistemas de alerta temprana también será crucial para prevenir futuros desastres.

En conclusión, enfrentamos un desafío que exige acción inmediata y sostenida. No podemos permitir que la inacción y la resignación ante la fetidez y la suciedad se conviertan en la norma. ¿Estaremos a la altura de reconstruir no solo nuestro sistema de drenaje sino también nuestra responsabilidad cívica, asegurando así el bienestar de nuestra ciudad de la eterna primavera y de sus futuras generaciones? El tiempo para actuar es ahora, y la historia de Huánuco depende de nuestra respuesta.