El dengue, una amenaza que no puede ignorarse

Las incesantes lluvias que han azotado diversas regiones del país han dejado tras de sí una serie de desastres naturales que afectan la infraestructura y la vida cotidiana de miles de ciudadanos. Derrumbes, huaicos y la intransitabilidad de las vías son solo algunos de los problemas evidentes. Sin embargo, hay una amenaza silenciosa que ahora se suma a esta crisis: la proliferación del dengue.

El agua acumulada en calles, terrenos baldíos y campos de cultivo ha creado el ambiente perfecto para la reproducción del mosquito transmisor de esta enfermedad. Como resultado, los hogares, barrios y ciudades están viendo un aumento alarmante de casos, afectando especialmente a los niños, quienes son los más vulnerables a sus efectos. Es una realidad que no puede ser ignorada.

Ante esta situación, las autoridades han comenzado a reaccionar. Tanto la Municipalidad de Amarilis, La Dirección de Educación, en conjunto con otras entidades, ha anunciado una campaña de fumigación en las instituciones educativas, un esfuerzo que, aunque necesario, llega con retraso. No importa que muchas escuelas aún carezcan de techos adecuados, cercos o ventanas; lo urgente es controlar el brote del dengue antes de que se convierta en una crisis sanitaria mayor.

Pero esta no es solo una tarea de las autoridades. La sociedad en su conjunto debe involucrarse. Si hace unos meses la preocupación giraba en torno a la falta de infraestructura educativa, hoy el llamado es a la acción inmediata para proteger la salud de nuestros niños y comunidades. Se requiere una planificación eficiente, no solo para la fumigación de los colegios, sino para implementar estrategias que incluyan la eliminación de criaderos de mosquitos en las viviendas y espacios públicos.

El dengue no es un problema menor. Es una enfermedad que, sin medidas preventivas adecuadas, puede desencadenar consecuencias tan graves como la fiebre amarilla, que también ha comenzado a aparecer en la selva alta, otro efecto colateral de las lluvias. Si a esto sumamos la precariedad de los centros de salud en distritos y provincias alejadas, el panorama se torna aún más preocupante.

Además, la planificación educativa debe considerar este contexto. No podemos hablar de un retorno seguro a las clases si no garantizamos que las escuelas sean espacios libres de contagio. Si la educación a distancia se plantea como una opción ante esta crisis sanitaria, debe ser una solución viable y accesible para todos, y no solo una respuesta improvisada ante la falta de medidas preventivas eficaces.

Es el momento de actuar con determinación. Las autoridades deben dejar de lado la indiferencia y unirse en una estrategia conjunta que priorice la salud pública. La comunidad también debe asumir su responsabilidad, eliminando criaderos de zancudos y exigiendo a sus representantes respuestas concretas.