La eliminación del Milan de la Champions League, un club con una rica historia europea, marca un punto bajo en su trayectoria reciente. Su incapacidad para avanzar a los octavos de final, una fase que antaño dominaban, subraya la crisis actual del equipo. Este revés se produce tras una temporada con altibajos, donde las expectativas generadas al inicio no se han materializado en resultados concretos. La eliminación pone de manifiesto la necesidad urgente de una reestructuración profunda tanto en la plantilla como en el planteamiento táctico.
De manera inopinada, el Milan se vio atrapado en un laberinto del que no pudo escapar, quedando fuera de la Champions League, el torneo que coronó siete veces, la última en 2007. Esta derrota ante el Feyenoord, según el reportaje de El País, expone la fragilidad de un equipo que ya no exhibe la solidez que lo caracterizó en el pasado. El encuentro, disputado en San Siro, se resolvió con un empate 1-1 que, sumado al resultado de la ida, clasificó al equipo neerlandés.
El partido comenzó favorable para el Milan con un gol temprano de Santiago Giménez, el reciente fichaje proveniente del propio Feyenoord. Este tanto inicial prometía una noche diferente, pero el equipo no logró mantener la ventaja. João Félix, aunque mostró destellos de calidad, no logró ser decisivo. Un remate suyo al larguero y otro de Theo Hernández al poste fueron las ocasiones más claras para ampliar la diferencia, pero la fortuna no estuvo del lado milanista. El Feyenoord, por su parte, resistió con orden y disciplina táctica.
Un punto de inflexión crucial fue la expulsión de Theo Hernández al comienzo de la segunda mitad, tras una doble amarilla por simular una falta en el área. Esta decisión arbitral cambió el rumbo del partido, permitiendo al Feyenoord tomar el control del juego. Minutos después, Julián Carranza empató el encuentro con un gol tras un centro de Hugo Bueno, un golpe que dejó al Milan sin capacidad de reacción. La derrota se consumó con un equipo en el que no jugó ningún italiano de inicio, un dato que refleja la globalización del fútbol pero que también genera debate entre los aficionados. El Feyenoord, campeón de Europa en 1970 con el legendario Van Hanegem, celebra su vuelta a los octavos de final tras casi 50 años.
Otros favoritos también sufrieron para avanzar. El Bayern Múnich necesitó un gol agónico para superar al Celtic en la prórroga, mientras que el Benfica se clasificó tras un empate emocionante ante el Mónaco. La sorpresa la dio el Brujas, que eliminó a la Atalanta con una victoria contundente a domicilio. Estos resultados demuestran que la Champions League se ha vuelto cada vez más competitiva, donde la diferencia entre los equipos se ha acortado. La nueva fase de liguilla parece haber igualado las fuerzas, complicando el camino para los equipos tradicionalmente dominadores.




