Por Luis Durand Trujillo
Luego de un corto viaje volvimos a San Francisco. A la mañana siguiente, veíamos el amanecer con un cielo donde no había estrellas sólo un manto plomizo–gris, aún no aclarado por la luminosidad del sol. Sin embargo, sentíamos un amanecer alegre por el canto de las aves y, el bullicio de la selva viva.
Con un colectivo que cubre la ruta a la ciudad de Huamanga, reiniciamos el viaje de regreso. La vía inicia un sostenido ascenso luego de dejar la ciudad, y su bullicio. Se orienta en dirección a la desgastada línea de cumbres que divide la serranía huantina de la zona de selva, (siendo esta última, la que abarca mayor parte del territorio de la provincia). Se desenvuelve inicialmente en medio del paisaje típico de ceja de selva, sorteando atrevidas curvas, entre escarpadas laderas y muros de contención. Cuando el sol de la tarde pintaba de azul el cielo, llegamos al pequeño poblado de Machente, donde está el control policial de pasajeros y equipajes. Pasando esta localidad, el paisaje cambia abruptamente. El bosque desaparece y empieza el páramo de la puna en medio de desfiladeros de montañas cortados a menudo por peñascos que concluyen en estrechos fondos.
La cima parecía perderse en una corona espesa de nubes blancas. Luego de tramontar el Abra de Topuna (3814 m s.n.m.), la vía continúa en descenso bajo el cielo brumoso o sin brillo. Tras sucesivas curvas arriba al poblado de Tambo (en la provincia de La Mar, nombre en honor al general José de La Mar y Cortázar y nacido en Cuenca Ecuador), que participó en la batalla de Ayacucho, el 9-12-1824; y, que después llegaría a ser presidente del Perú. El vehículo se detiene a abastecerse de combustible y, aprovechamos para conversar con el propietario del establecimiento, sobre este lugar. Amablemente, nos contó que allí, convergen caminos (carreteras) de Huamanga, Huanta y San Miguel (capital de la provincia) La Mar, y por su importancia comercial es el puerto o aduana del departamento (Ayacucho), en su zona oriental. Dejamos Tambo, cuando la tarde languidecía; y, se perfilan en las laderas espaciados arbustos de molles y cactus. La geografía no es distinta cuando orillamos la pampa, donde se halla el poblado de Quinua (capital del distrito, en la provincia de Huamanga).




