A través de los años hemos podido ver, conocer, escuchar, analizar y claro, comentar, el comportamiento de los políticos peruanos, ya sean locales, regionales, nacionales e internacionales. El patrón más común que uno puede identificar en la mayoría de ellos es el cinismo, o en el peor de los casos, que poco a poco llegan a adoptarlo como parte de su comportamiento. Obviamente que no podemos generalizar, sin embargo, es indudable que esta característica está más que presente en los políticos de ahora. Es más, en el argot común se considera que un político es bueno cuando más cínico es y miente con mayor facilidad.
En estos días en que los “dinosaurios” de la política, los expresidentes, se tiran barro por el escándalo de Odebrecht, todos ellos sin excepción tienen que negar que nunca fueron participes de algún acto de corrupción a pesar que los hechos revelan todo lo contrario. Normalmente se les escucha decir que nunca recibieron dinero de esta empresa o ninguna otra, que los que lo hicieron son una vergüenza… ¡unas ratas!
Llamó mucho más la atención los recientes comentarios de Alan García, quien expresó su total rechazo a todo acto irregular y corrupto, inclusive juzgó éstos como imperdonables. Para muchos, este episodio causó tremendo asombro, pues si se midiera la capacidad de un político por su facilidad de mentir, definitivamente este señor no tendría rival.
Por otro lado, si nos enfocamos más a lo local, por decir, los exalcaldes, la gran mayoría de estos al concluir su periodo inexplicablemente vieron multiplicado su patrimonio de forma exponencial que hasta el mismo dueño de Facebook estaría celoso. Lógicamente que mucho de lo que han “conseguido” está a nombre de testaferros, como casas, departamentos, grifos, vehículos, etc.
El Cinismo -con mayúscula- de los expresidentes que vendieron al Perú, es tan grande que nos deja mudos. Estos personajes han regalado miles de millones del dinero de los peruanos a estas empresas con tal de recibir su marmaja. Según el periodista Gustavo Gorriti, por cada dólar que la corrupción pagó a los políticos peruanos, éstos dieron 4 dólares de la plata de todos nosotros.
A solo un año de las elecciones municipales, muchos que se están frotando las manos de imaginarse que alcanzarán el sillón municipal o regional. Para la gran mayoría de estos, los intereses que les motiva a lanzarse a la vida política son netamente personales ya que ahí está la plata y también la impunidad, sino preguntémosle a la dupla Giles y Zevallos.



