El Barcelona vence al Oviedo gracias a su inteligencia táctica y determinación.

La victoria del Barcelona en el Carlos Tartiere ante el Oviedo no fue un camino de rosas, requiriendo de una remontada liderada por la efectividad en el juego aéreo. Dos cabezazos de Lewandowski y Araujo fueron cruciales para revertir un marcador adverso, después de un error puntual de Joan García que facilitó el gol inicial del Oviedo. La remontada fue vital, especialmente considerando el empate del Real Madrid en Vallecas, que no permite al Barcelona recortar distancias en la lucha por el liderato. Los goles a balón parado, una constante en este encuentro, se erigen como un recurso valioso ante la falta de fluidez en el juego, una situación ya vivida en partidos anteriores contra Valencia y Getafe.

Según el reportaje de El País, el partido evidenció la capacidad de reacción del equipo catalán en momentos de dificultad.

Flick, consciente de la importancia de gestionar la plantilla, introdujo rotaciones estratégicas, condicionado por las lesiones de jugadores clave como Lamine Yamal, Gavi, Fermín y Balde. Lewandowski, Koundé y De Jong comenzaron el partido en el banquillo, una decisión que, a la postre, demostró ser acertada tras la contribución decisiva del polaco y el neerlandés en la segunda mitad. Pedri, sin embargo, es un fijo en el esquema, jugando la totalidad de los minutos debido a su influencia tanto en la Liga como en la Champions League. Destacó también la presencia de Cazorla en el Oviedo, quien generó peligro a balón parado, recordando su etapa dorada en el Villarreal. El partido, correspondiente a la jornada 7 de La Liga, se jugó en un ambiente de gran expectación en el Carlos Tartiere, con una asistencia de 25.000 espectadores, según datos oficiales.

El Barcelona, vistiendo una camiseta dorada en homenaje a Kobe Bryant, mostró impaciencia en su juego, buscando con insistencia el área rival. Esta precipitación contrastaba con la pausa y el criterio de Pedri en el centro del campo. Ante la falta de claridad en el juego ofensivo, los disparos desde media distancia de Rashford y Raphinha se convirtieron en una alternativa, aunque sin el éxito esperado. El error de Joan García, quien no acertó en un pase comprometido, permitió a Reina adelantar al Oviedo con un disparo lejano. La presión inicial del Oviedo dificultó la circulación del balón del Barcelona hasta que Pedri logró conectar con Raphinha, cuyo centro no encontró rematador. La posesión del balón fue del 62% para el FC Barcelona y del 38% para el Real Oviedo.

La entrada de De Jong en el segundo tiempo buscaba dar mayor control al centro del campo y mejorar la circulación del balón. El empate llegó a través de un córner, con Eric García aprovechando un rechace tras un remate inicial de Ferran. La entrada de Lewandowski fue decisiva, ya que el delantero polaco anotó de cabeza a centro de De Jong, dando la vuelta al marcador. El Oviedo, sin embargo, no se rindió y buscó el empate, aunque sin éxito. El gol definitivo de Araujo, también de cabeza a la salida de un córner, sentenció el encuentro. La actuación arbitral, a cargo del colegiado Melero López, no influyó de forma determinante en el desarrollo del partido, si bien mostró cinco tarjetas amarillas en total.