El mundo del tenis profesional, un deporte que exige precisión, potencia y resistencia, está viviendo una evolución en cuanto a las estrategias de prevención de lesiones. Cada vez más jugadores recurren a elementos de protección, como las mallas compresivas, buscando una ventaja física y mental en un circuito altamente competitivo. Este fenómeno, lejos de ser una simple moda, refleja una creciente preocupación por las lesiones articulares, especialmente las de codo, vinculadas, entre otros factores, a las características de las pelotas utilizadas en los diferentes torneos. La personalización del equipamiento y la atención a la biomecánica se han convertido en componentes esenciales en la preparación de los atletas de élite.
Mallas compresivas
Según el reportaje de El País, la percepción generalizada dentro del circuito profesional apunta a un problema creciente: las lesiones de codo están aumentando, y la variabilidad en las pelotas podría ser un factor importante. “…según la investigación publicada por El País”, esta situación ha llevado a que incluso figuras consagradas, como Jannik Sinner, opten por el uso de mallas compresivas en el brazo, no solo como medida preventiva, sino también como un elemento de “confianza y prevención”.
El artículo destaca que la controversia sobre las pelotas no es nueva; de hecho, jugadores como Daniil Medvedev han expresado públicamente su frustración, llegando incluso a ser multado por sus críticas. Medvedev, junto con Alexander Zverev, han señalado que las pelotas actuales, fabricadas con “materiales que reducen costos”, son más lentas y requieren un mayor esfuerzo al golpear, lo que impacta directamente en las articulaciones. Esta opinión es compartida por el ex tenista Boris Becker, quien aboga por la estandarización de las pelotas en todos los torneos, argumentando que la continua adaptación a diferentes tipos de pelotas conlleva cambios en la raqueta y la tensión del cordaje, lo que a su vez aumenta el riesgo de lesiones.
La falta de uniformidad en las pelotas es evidente al analizar los diferentes torneos a lo largo del año. Mientras que algunos, como los preparatorios para el US Open, utilizan la Wilson US Open Ball, otros, como Australia (Dunlop) y Wimbledon (Slazenger), tienen sus propias pelotas. Esta situación, sumada a las variaciones climáticas y de humedad, genera un desafío constante para los jugadores. Jaume Munar, por ejemplo, ha expresado su preocupación por la “variabilidad de las pelotas”, que obliga a realizar ajustes constantes en la tensión del cordaje. A pesar de estas dificultades, algunos jugadores, como Novak Djokovic, han notado una mejora en la consistencia de las pelotas en ciertos torneos. El debate sigue abierto, con el bienestar de los tenistas como prioridad central.




