El Atlético de Madrid ha roto su sequía como visitante con una victoria convincente ante el Real Betis, un equipo reconocido por su propuesta de juego ofensivo pero carente de contundencia en la definición. Este triunfo, el primero fuera de casa en la presente temporada, permite al conjunto colchonero escalar posiciones en la tabla, consolidándose en la lucha por los puestos de Champions League. La solidez defensiva, marca característica del equipo dirigido por Diego Simeone, fue clave para neutralizar el juego de ataque del Betis, especialmente en los momentos de mayor presión. El partido, correspondiente a la jornada [Insertar número de jornada aquí] de La Liga, se disputó en el estadio [Insertar nombre del estadio aquí], conocido por ser un fortín para el equipo local.
El Atlético, que no había saboreado la victoria lejos del Metropolitano en sus siete compromisos anteriores, encontró en el Benito Villamarín el escenario ideal para reencontrarse con su mejor versión, según el reportaje de El País.
El encuentro se definió rápidamente con un gol tempranero de Giuliano Simeone, quien aprovechó un rebote dentro del área para batir al portero bético a los cuatro minutos de juego. Este tanto inicial obligó al Betis a remar contracorriente desde el principio, planteando un partido de asedio constante sobre la portería defendida por Jan Oblak. La defensa del Atlético, liderada por José María Giménez y Robin Le Normand, se mostró infranqueable, desbaratando cada intento de ataque del equipo verdiblanco. Koke Resurrección, el capitán y veterano del equipo, dirigió el centro del campo con maestría, imprimiendo el ritmo y la intensidad necesarios para controlar el partido.
En la segunda mitad, el Betis intensificó su ofensiva con la entrada de Giovani Lo Celso, quien aportó creatividad y verticalidad al ataque. Sin embargo, Oblak se erigió como el héroe del Atlético, realizando intervenciones providenciales para mantener su portería a cero. Un gol de Rodrigo De Paul al filo del descanso amplió la ventaja para el Atlético, golpeando duramente las aspiraciones del Betis. A pesar de la insistencia del equipo local, el Atlético supo gestionar el tiempo y el ritmo del partido, asegurando una victoria valiosa que le permite mirar hacia arriba en la clasificación. El Atlético llegaba a este partido tras ser goleado 4-1 por el Arsenal en un amistoso jugado en Londres, mientras que el Betis acumulaba ocho partidos invicto en todas las competiciones. Simeone apostó por dar libertad a jóvenes talentos como Pablo Barrios, buscando dinamizar el ataque y sorprender a la defensa bética. Pellegrini, por su parte, se mantuvo fiel a su estilo de juego, buscando la posesión y el control del balón para generar oportunidades de gol.



